Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LA EXPERIENCIA DE LA PROPIA CONCIENCIA
¿Qué experimentará cuando haya respondido al reto de mirar hacia el interior y vivir según las directrices de su yo espiritual? Continuará «cortando leña y acarreando agua», como nos dice un antiguo proverbio zen. No desarrollará de modo repentino nuevos talentos e intereses.No obstante, tendrá un nivel de conciencia que le permitirá ver cosas que han estado ocultas. Esta comprensión le proporcionará una sensación de paz y satisfacción interior.
EL MISTERIO DE LA AMISTAD
La luz es generosa
Si alguna vez te has encontrado al aire libre poco antes del alba, habrás observado que la hora más oscura de la noche es la que precede a la salida del sol. Las tinieblas se vuelven más oscuras y anónimas. Si nunca hubieras estado en el mundo ni sabido lo que era el día, jamás podrías imaginar cómo se disipa la oscuridad, cómo llega el misterio y el color del nuevo día. La luz es increíblemente generosa, pero a la vez dulce. Si observas cómo llega el alba, verás cómo la luz seduce a las tinieblas. Los dedos de luz aparecen en el horizonte; sutil, gradualmente, retiran el manto de oscuridad que cubre el mundo. Tienes frente a ti el misterio del amanecer, del nuevo día. Emerson dijo: «Los días son dioses, pero nadie lo sospecha.» Una de las tragedias de la cultura moderna es que hemos perdido el contacto con estos umbrales primitivos de la naturaleza. La urbanización de la vida moderna nos apartó de esta afinidad fecunda con nuestra madre Tierra. Forjados desde la tierra, somos almas con forma de arcilla. Debemos latir al unísono con nuestra voz interior de arcilla, nuestro anhelo. Pero esta voz se ha vuelto inaudible en el mundo moderno. Al carecer de conciencia de lo que hemos perdido, el dolor de nuestro exilio espiritual es más intenso por ser en gran medida incomprensible.Durante la noche, el mundo descansa. Árboles, montañas, campos y rostros son liberados de la prisión de la forma y la visibilidad. Al amparo de las tinieblas, cada cosa se refugia en su propia naturaleza. La oscuridad es la matriz antigua. La noche es el tiempo de la matriz. Nuestras almas salen a Jugar. La oscuridad todo lo absuelve; cesa la lucha por la identidad y la impresión. Descansamos durante la noche. El alba es un momento renovador, prometedor, lleno de posibilidades. A la luz nueva del amanecer reaparecen bruscamente los elementos de la naturaleza: piedras, campos, ríos y animales. Así como la oscuridad trae descanso y liberación, el día significa despertar y renovación. Seres mediocres y distraídos, olvidamos que tenemos el privilegio de vivir en un universo maravilloso. Cada día, el alba revela el misterio de este universo. No existe sorpresa mayor que el alba, que nos despierta a la presencia vasta de la naturaleza. El color maravillosamente sutil del universo se alza para envolverlo todo. Así lo expresa William Blake:«Los colores son las heridas de la luz». Los colores destacan la perspectiva de nuestra presencia secreta en el corazón de la naturaleza.
El círculo celta del arraigo
En la poesía celta campean el color, la fuerza y la intensidad de la naturaleza. En sus bellos versos reconoce el viento, las flores, la rompiente de las olas sobre la tierra. La espiritualidad celta venera la luna y adora la fuerza vital del sol. Muchos antiguos dioses celtas estaban próximos a las fuentes de la fertilidad y el arraigo. Por ser un pueblo próximo a la naturaleza, ésta era una presencia y una compañera. La naturaleza los alimentaba; con ella sentían su mayor arraigo y afinidad. La poesía natural celta está imbuida de esta calidez, asombro y sentido del arraigo. Una de las oraciones celtas más antiguas se titula La coraza de San Patricio; su nombre más profundo es La brama del ciervo. No hay división entre la subjetividad y los elementos. A decir verdad, son las mismas fuerzas elementales las que dan forma y elevación a la subjetividad:
Amanezco hoy
por la fuerza del cielo, la luz del sol,
el resplandor de la luna,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez del viento,
la profundidad del mar,
la estabilidad de la tierra,
la firmeza de la roca.
Amanezco hoy
por la fuerza secreta de Dios que me guía.
En el mundo celta reman la inmediatez y el sentido del arraigo. Su mentalidad veneraba la luz. Su espiritualidad emerge como una nueva constelación para nuestra época. Estamos solos y perdidos en nuestra transparencia hambrienta. Necesitamos con urgencia una luz nueva y dulce donde el alma encuentre refugio y revele su antiguo deseo de arraigo. Necesitamos una luz que haya conservado su afinidad con las tinieblas, porque somos hijos de las tinieblas y de la luz.Siempre estamos viajando de las tinieblas a la luz. Al principio somos hijos de las tinieblas. Tu cuerpo y tu cara se formaron en la benévola oscuridad. Viviste tus primeros nueve meses en las aguas oscuras del vientre de tu madre. Tu nacimiento fue un viaje de la oscuridad hacia la luz. Durante toda tu vida, tu mente vive en la oscuridad de tu cuerpo. Cada uno de tus pensamientos es un instante fugaz, una chispa de luz que proviene de tu oscuridad interior. El milagro del pensamiento es su presencia en el lado nocturno de tu alma; el resplandor del pensamiento nace en las tinieblas. Cada día es un viaje. Salimos de la noche al día. La creatividad nace en ese umbral primero donde la luz y las tinieblas se prueban y se bendicen entre sí. Solamente encuentras equilibrio en la vida cuando aprendes a confiar en el fluir de este ritmo antiguo. Asimismo, el año es un viaje con el mismo ritmo. Los celtas eran profundamente conscientes de la naturaleza circular de nuestro viaje. Salimos de la oscuridad del invierno a la promesa y la efervescencia de la primavera.En definitiva, la luz es la madre de la vida. Donde no hay luz, no hay vida. Si el ángulo del Sol se apartara de la Tierra, desaparecería la vida humana, animal y vegetal que conocemos. El hielo cubriría la corteza. La luz es la presencia secreta de lo divino. Mantiene despierta la vida. Es una presencia nutricia. Despierta el calor y el color en la naturaleza. El alma despierta y vive en la luz. Nos ayuda a vislumbrar lo sagrado en lo profundo de nuestro ser. Cuando los seres humanos empezaron a buscar el significado de la vida, la luz se convirtió en una de las metáforas más vigorosas para expresar su eternidad y hondura. En la tradición occidental, como en la celta, se suele comparar el pensamiento con la luz. Se consideraba que el intelecto, en su luminosidad, era el asiento de lo divino en nuestro interior.Cuando la mente humana empezó a explorar el siguiente gran misterio de la vida, el del amor, también utilizó la luz como metáfora de su poder y presencia. Cuando el amor despierta en tu vida, en la noche de tu corazón, es como un alba en tu interior. Donde había anonimato, hay intimidad; donde había miedo, hay coraje; donde reinaba la torpeza, juegan la gracia y el donaire; donde había aristas, ahora eres elegante y estás en sintonía con el ritmo de tu yo. Cuando el amor despierta en tu vida, es como un renacer, un comienzo nuevo.
ANAM CARA -- EL LIBRO DE LA SABIDURIA CELTA
Umbra nihili
En un universo vasto que a veces parece siniestro e indiferente a nosotros, necesitamos la presencia y el abrigo del amor para transfigurar nuestra soledad. Esta soledad cósmica es la raíz de nuestra soledad interior. Nuestra vida, todo lo que hacemos, pensamos y sentimos está rodeado por la Nada. De ahí que sea tan fácil atemorizarnos. El Maestro Eckhart dice que la vida humana se encuentra bajo la sombra de la Nada, sub umbra nihili. Sin embargo, el amor es la hermana del alma, su lenguaje más profundo y su presencia. En el amor, a través de su calor y creatividad, el alma nos protege de la desolación de la Nada. No podemos llenar nuestro vacío con objetos, posesiones o personas. Debemos avanzar más profundamente en ese vacío para encontrar debajo de la Nada la llama del amor que nos aguarda para darnos calor.Nadie puede herirte tan profundamente como tu ser amado. Cuando admites al Otro en tu vida, abres tus defensas. Aun después de años de convivencia, tu afecto y confianza pueden sufrir una decepción. La vida es peligrosamente imprevisible. La gente cambia, a veces de manera drástica y repentina. El resentimiento y el rencor desplazan el arraigo y el afecto. Toda amistad atraviesa en algún momento el valle negro de la desesperación. Esto pone a prueba tu afecto en todos sus aspectos. Pierdes la atracción y la magia. El sentimiento mutuo se vuelve sombrío, la presencia hiere. Si eres capaz de atravesar este tiempo, tu amor puede emerger purificado, despojado de la falsedad y las carencias. Te llevará a otro terreno donde el afecto puede volver a crecer. A veces una amistad se echa a perder y las partes apuntan a sus centros de negativismo recíproco. Cuando se unen en el punto de carencia, es como si parieran un espectro dispuesto a devorar el último retazo de afecto entre los dos. Ambos son despojados de su esencia. Se vuelven impotentes, recíprocamente obsesionados. Entonces son necesarios la oración profunda, mucha atención y cuidados para reorientar las almas. El amor puede herirnos profundamente. Debemos tener mucho cuidado. El filo de la Nada corta hasta el hueso. Otros quieren amar, entregarse, pero les falta energía. Llevan en sus corazones los cadáveres de antiguas relaciones, son adictos a las heridas como confirmación de su identidad. Cuando una amistad se reconoce como un don, permanecerá abierta a su propio terreno de bendición.Cuando amas, abres tu vida a un Otro. Caen todas tus barreras. Tus distancias protectoras se derrumban. Esa persona recibe permiso absoluto para penetrar en el templo más profundo de tu espíritu. Tu presencia y tu vida pueden volverse terreno suyo. Se necesita mucho coraje para permitir semejante acercamiento. Puesto que el cuerpo habita en el alma, cuando permites semejante proximidad, dejas que el otro se vuelva parte de ti. En la afinidad sagrada del amor verdadero, dos almas se vuelven gemelas. El cascarón exterior y el contorno de la identidad se vuelven porosos. Se runden mutuamente.
El Anam cara
La tradición celta posee una hermosa concepción del amor y la amistad. Una de sus ideas fascinantes es la del amor del alma, que en gaélico antiguo es anam cara, «Anam» significa «alma» en gaélico, y «cara» es «amistad». De manera que «anam-cara» en el mundo celta es el «amigo espiritual». En la iglesia celta primitiva se llamaba anam cara a un maestro, compañero o guía espiritual. Al principio era un confesor» a quien uno revelaba lo más íntimo y oculto de su vida. Al anam cara se le podía revelar el yo interior, la mente y el corazón. Esta amistad era un acto de reconocimiento y arraigo. Cuando uno tenía un anam cara, esa amistad trascendía las convenciones, la moral y las categorías. Uno estaba unido de manera antigua y eterna con el amigo espiritual. Esta concepción celta no imponía al alma limitaciones de espacio ni tiempo. El alma no conoce jaulas. Es una luz divina que penetra en ti y en tu otro. Este nexo despertaba y fomentaba una camaradería profunda y especial. Juan Casiano dice en sus Colaciones que este vínculo entre amigos es indisoluble: «Esto, digo, es lo que no puede romper ningún azar, lo que no puede cortar ni destruir ninguna porción de tiempo o de espacio; ni siquiera la muerte puede dividirlo».En la vida todos tienen necesidad de un anam cara, un «amigo espiritual». En este amor eres comprendido tal como eres, sin máscaras ni pretensiones. El amor permite que nazca la comprensión, y ésta es un tesoro invalorable. Allí donde te comprenden está tu casa. La comprensión nutre la pertenencia y el arraigo. Sentirte comprendido es sentirte libre para proyectar tu yo sobre la confianza y protección del alma del otro. Pablo Neruda describe este reconocimiento en un bello verso: «Eres como nadie porque te amo». Este arte del amor revela la identidad especial y sagrada de la otra persona. El amor es la única luz que puede leer realmente la firma secreta de la individualidad y el alma del otro. En el mundo original, sólo el amor es sabio, sólo él puede descifrar la identidad y el destino.El anam cara es un don de Dios. La amistad es la naturaleza de Dios. La idea cristiana de Dios como Trinidad es la más sublime expresión de la alteridad y la intimidad, un intercambio eterno de amistad. Esta perspectiva pone al descubierto el bello cumplimiento del anhelo de inmortalidad que palpitaba en las palabras de Jesús: «Os llamo amigos». Jesús, como hijo de Dios, es el primer Otro del universo; es el prisma de toda diferencia. Es el anam cara secreto de todos los individuos. Con su amistad penetramos en la tierna belleza y en los afectos de la Trinidad. Al abrazar esta amistad eterna nos atrevemos a ser libres. En toda la espiritualidad celta hay un hermoso motivo trinitario. Esta breve invocación lo refleja:Los Tres Sacrosantos mi fortaleza son, que vengan y rodeen mi casa y mi fogón.Por consiguiente, el amor no es sentimental. Por el contrario, es la forma más real y creativa de la presencia humana. El amor es el umbral donde lo divino y la presencia humana fluyen y refluyen hacia el otro.Nuestra cultura está obsesionada por el concepto de relación. Todo el mundo habla de ello. Es un tema constante en la televisión, el cine y los medios de información. La tecnología y los medios no unen el mundo. Pretenden crear un mundo unido por redes electrónicas, pero en realidad sólo ofrecen un mundo simulado de sombras. Por eso nuestro mundo humano se vuelve más anónimo y solitario. En un mundo donde el ordenador reemplaza el encuentro entre seres humanos y la psicología reemplaza a la religión, no es casual que exista semejante obsesión por las relaciones. Desgraciadamente, el término mismo se ha convertido en un centro vacío en torno del cual nuestra sed solitaria anda hurgando en busca de calor y comunión. El lenguaje público de la intimidad es en gran medida hueco y sus repeticiones incesantes suelen delatar la falta total de aquélla. La verdadera intimidad es una vivencia sagrada. Jamás exhibe su confianza y comunión secretas ante el ojo escopófilo de una cultura de neón. La intimidad verdadera es propia del alma, y el alma es discreta.La Biblia dice que nadie puede vivir después de ver a Dios. Extrapolando esto, podría decirse que nadie puede vivir después de verse a sí mismo. A lo sumo se puede intuir la propia alma. Se pueden vislumbrar su luz, colores y contornos. Experimentar la inspiración de sus posibilidades y la maravilla de sus misterios. En la tradición celta, y en especial en la lengua gaélica, existe una fina intuición de que el acercamiento a otra persona debe encarnar un acto sagrado. En gaélico no existe nuestro «hola». Cuando uno se encuentra con otro, se intercambian bendiciones. Uno dice:Día dhuit, «Dios sea contigo». El otro responde: Día is Muire dhuit, «Dios y María sean contigo». Cuando se separan, uno dice: Go gcumhdai Dia thu, «Que Dios venga en tu ayuda», o Gogcoinne Día thu, «Dios te guarde». El rito del encuentro comienza y termina con bendiciones. A lo largo de una conversación en gaélico se reconoce explícitamente la presencia divina en el otro. Este reconocimiento también está plasmado en antiguos dichos, tales como «la mano del forastero es la mano de Dios». La llegada del forastero no es casual; trae un don y un esclarecimiento particulares.
El amor como reconocimiento antiguo
La verdadera amistad o el amor no se fabrican ni conquistan. La amistad siempre es un acto de reconocimiento. Esta metáfora se puede hundir en la naturaleza arcillosa del cuerpo humano. Cuando encuentras a la persona que amas, un acto de reconocimiento antiguo os reúne. Es como si millones de años antes de que la naturaleza rompiera su silencio, su arcilla y la tuya yacieran juntas. Luego, en el ciclo de las estaciones, esa arcilla única se dividió y separó. Cada uno se alzó como formas individuales de arcilla que alojaban su individualidad y destino. Sin saberlo, vuestras memorias secretas lloraban la ausencia mutua. Mientras vuestros seres de arcilla deambulaban durante miles de años por el universo, el anhelo del otro nunca decayó. Esta metáfora permite explicar cómo se reconocen súbitamente dos almas en el momento de la amistad. Puede ser un encuentro en la calle, en una fiesta, en una conferencia, una presentación banal, y en ese momento se produce el rayo del reconocimiento que enciende las brasas de la afinidad. Se produce un despertar, una sensación de conocimiento antiguo. Entráis. Habéis regresado a casa por fin.En la tradición clásica esto encuentra una expresión maravillosa en el Simposio, mágico diálogo de Platón sobre la naturaleza del amor. Platón vuelve al mito de que en el principio los humanos no eran individuos singulares. Cada persona era dos seres en uno. Luego se separaron; por consiguiente, uno pasa la vida buscando su otra mitad. Al encontrarse, se descubren por medio de este acto de reconocimiento. En la amistad se cierra un círculo antiguo. Lo que hay de antiguo entre ambos os cuidará, abrigará y unirá. Cuando dos personas se enamoran, pasan de la soledad del exilio a la casa única de su comunión. En las bodas corresponde reconocer la grada del destino que permitió el encuentro de estas dos personas. Cada una reconoció en la otra a aquella en la cual su corazón encontraría refugio. El amor jamás debe ser una carga, porque hay algo más entre ambos que la presencia mutua.
El círculo de comunión
Para reflejar esto se necesita una palabra más vibrante que la tan trillada «relación». Las frases como «se cierra un círculo antiguo» y «un anhelo antiguo despierta y toma conciencia de sí» ayudan a revelar el significado profundo y el misterio del encuentro. Expresan en el lenguaje sacro del alma la unicidad y la intimidad del amor. Cuando dos personas se aman, se genera una tercera fuerza entre ellas. Una amistad interrumpida no siempre se restaura con horas interminables de análisis y consejos. Es necesario modificar el ritmo de los encuentros y reanudar el contactó con la antigua comunión que los reunió. Esta antigua afinidad os mantendrá unidos si invocáis su poder y su presencia. Dos personas realmente despiertas habitan un círculo de comunión. Han despertado una fuerza más antigua que los envolverá y abrigará.La amistad exige que se la alimente. La gente suele dedicar su atención principalmente a los hechos de la vida, su situación, trabajo y categoría social. Vuelcan sus mayores energías al hacer. El Maestro Eckhart escribió bellas palabras sobre esta tentación. Según él, muchas personas se preguntan dónde deberían estar y qué deberían hacer, cuando en realidad deberían preocuparse por cómo ser. El amor es el lugar de mayor ternura en tu vida. En una cultura preocupada por las rigideces y definiciones nítidas, y que por consiguiente le exaspera el misterio, es difícil sustraerse a la transparencia de la luz falsa para entrar en el tenue resplandor del mundo del alma. Acaso la luz del alma es como la de Rembrandt, esa luz rojiza, dorada, que caracteriza su obra. Esta luz crea una sensación de volumen y sustancia en las figuras sobre las cuales derrama su suave resplandor.
ANAM CARA -- EL LIBRO DE LA SABIDURIA CELTA
Se te envía aquí a aprender a amar y recibir amor. El mayor don que el nuevo amor trae a tu vida es el despertar del amor oculto en tu interior. Te vuelve independiente. Ahora puedes acercarte al otro, no por necesidad ni con el aparato agotador de la proyección, sino por auténtica intimidad, afinidad y comunión. Es una liberación. El amor debería liberarte. Te liberas de esa necesidad ávida y abrasadora que te impulsa continuamente a buscar afirmación, respeto y significación en cosas y personas fuera de ti. Ser santo es hallar la propia patria, poder descansar en esa casa de comunión y arraigo que llamamos alma.
El don herido
Uno de los grandes poderes del amor es el equilibrio, que nos ayuda a alcanzar la transfiguración. Cuando dos personas se unen, un círculo antiguo se cierra en tomo de ellos. Asimismo, no llegan a la unión con manos vacías, sino repletas de obsequios. Con frecuencia éstos donde están heridos; entonces despierta la dimensión curativa del amor. Cuando amas de verdad a otro, lo baña la luz de tu alma. La naturaleza nos enseña que la luz del sol hace crecer todas las cosas. Si contemplas las flores en un alba de primavera, verás que están cerradas. Cuando las toca el sol, se abren confiadas y se entregan a la nueva luz.Cuando amas a una persona que está muy herida, una de las peores cosas que puedes hacer es convertir su dolor en objeto de discusión. En estos casos, una extraña dinámica despierta en el alma. Se vuelve un hábito, una pauta recurrente. Con frecuencia conviene reconocer la presencia de la herida, pero alejarse de ella. Cada vez que tengas la oportunidad, báñala con la suave luz del alma. Recuerda que existen mentes antiguas de renovación en el círculo que los une. El destino de tu amor jamás depende solamente de los recursos frágiles de las subjetividades de ambos. Puedes invocar el poder curativo de la tercera fuerza luminosa entre ambos; ésta puede aportar perdón, consuelo y curación en tiempos escabrosos.Cuando amas a alguien, es destructivo raspar obsesivamente la arcilla de tu arraigo. Es conveniente no interferir en tu amor. Dos personas que se aman jamás deben sentirse obligadas a explicar su amor a un tercero o el porqué de su unión. Su comunión es un lugar secreta Sus Almas conocen el secreto de su unión; deben confiar en ella. Si interfieres constantemente en tu conexión con el otro, con tu amante o tu anam cara, poco a poco provocas una distancia entre los dos. Thom Gunn ha escrito un bonito epigrama de dos líneas que se titula Jamesian, por el nombre de Henry James, el más preciso y sutil de los novelistas. Sus descripciones constan de finísimos matices e infinitos puntos de vista. Un análisis tan puntilloso puede volverse obsesivo, hasta el punto de destruir la presencia lírica del amor.
Su relación consistíaen discutir si existía.
Si enfocas constantemente la luz de neón del análisis y la rendición de cuentas hacia el tejido blando de tu arraigo, éste se volverá reseco y estéril.Toda persona debería dar gracias por el amor despertado en su ser. Cuando sientes amor por la persona amada y el de la persona amada por tí, deberías buscar ocasiones para ofrecer ese calor como una bendición para los atribulados y faltos de amor. Envía ese amor al mundo, a los desesperados, a los que padecen hambre, a los que están encerrados en prisión, en hospitales y en todas las circunstancias brutales de las vidas desoladas y torturadas. Cuando compartes esa riqueza de tu amor, éste llega a otros. En él reside la mayor fuerza de la oración.
En el reino del amor no hay competencia
La oración es el acto y la presencia de irradiar la luz de la riqueza de tu amor hacia otros para curarlos, liberarlos y bendecirlos. Si hay amor en tu vida, compártelo espiritualmente con los que se ven arrojados al borde mismo de la vida. La tradición celta sostiene que si proyectas la bondad que hay en ti o si compartes lo que hay en ti de bueno o feliz, te será devuelto multiplicado por diez mil. En el reino del amor no existe la competencia; no hay posesividad ni control. Cuanto más amor entregas, más tendrás. Aquí se recuerda la idea de Dante, de que el ritmo secreto del universo es el ritmo del amor que mueve las estrellas y los planetas.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Cuando Quieras Algo, Déjalo Ir
Puede sonar como un cliché, pero ninguna necesidad o desesperación te ayudará amantenerte en algo. Solamente crearás serias limitaciones de energía que eventualmente tendrás que liberar.
Liberarte a ti mismo de estas creencias de necesidad y valor condicional, son los pasos principales para lograr finalmente la mas grande de todas las liberaciones: Libertad al apego, el componente final de la Ley del Deseo Puro, lo cual eslogrado a través del acto de rendición.
Haciendo esto, no estás dejando ni tus metas ni tus deseos. En lugar de eso, estásrindiendo tu apego, tu necesidad desesperada de hacerlo realidad. Es imposible tener un deseo puro cuando te sientes desesperado, porque estás motivado por el miedo en vez dela confianza. Liberarse de esto es el último compromiso para obtener confianza, tanto en el futuro como en ti mismo.
Esto reconoce tu habilidad de crear felicidad por ti mismo no importa lo que pase. La necesidad de esta actitud de confianza, es alarmantemente clara cuando muestra que la desesperación y urgencia solamente sabotean tus intenciones de éxito y triunfo.
El deseo de triunfar es un comportamiento natural y saludable,pero las emociones a su alrededor, el porque lo queremos, es lo que determina la naturaleza de su energía.La confianza es un buen fluido vibratorio que atrae resultados; desesperación es una vibración seca y agitada que lo detiene.
Cuando pensamos en nuestra lucha por el éxito,de donde viene nuestros miedos? Se origina en nuestra insatisfacción por lo que tenemos y lo que somos. Nos hemos convertido en una sociedad de “Debo Tener”. Vemos algo en la publicidad y pensamos que lo debemos tener.
Vemos a nuestros amigos con algo nuevo, y debemos poseerlo también. Nos dejamos llevar completamente porinsatisfacción cuando no tenemos lo que queremos, y estamos dispuestos a endeudarnos,perder tiempo con nuestra familia, trabajando hora interminables simplemente para tenermás y más.
Pero que pasa mientras esperamos desesperadamente por obtener lo que queremos?
Estamos proyectando una terrible energía, porque no solo nos sentimos insatisfechos sinoque también nos sentimos necesitados.
Estamos constantemente obsesionados con lo quenos falta, tanto que nos convertimos en envidiosos, cuando vemos a las demás personasque tienen lo que nosotros queremos.
Alguien que tiene una casa de $100,000 seguramente desea una de $300,000 y
se siente pobre, pero la persona que la posee podría fácilmente desear una casa de $600,000 y sentirse igualmente mal.
El proceso continua hasta el nivel de “DEBO TENER”, piensa en el tipo de energía queeste tipo de emociones puede crear!
Tu propio campo de energía vibra regularmente conagitación palpable, de añoranza y desesperación. Es probable que envíes un tipo de señalnada atractiva a la cual el universo no puede responderte con nada positivo. Este es la inevitable verdad de la cuarta
Ley Universal: estas condenado a alejar exactamente lo que con desesperación deseas
La Ley del Intento Paradójico refleja la ley del magnetismo advirtiendo que solo recibirás un reflejo de tu propia energía negativa. Si este desesperado por realizar algo,esa vibración repulsiva lo alejara de ti, apartando las personas y situaciones quepudieran traer lo que deseas.
Por lo tanto tu desesperación crea la paradoja de tu intención original, llevándote al fracaso en lugar del éxito.
El universo desea que logres todo lo que deseas, y cuando te logras alinear con las Leyes del Éxito, hace todo lo que esta en su poder para ayudarte, pero la desesperación y la urgencia detienen este proceso.
Esto no es porque el universo quiera prolongar tus deseos,en realidad lo contrario es lo cierto, el quiere que disfrutes tu vida y que entres en una alta vibración ahora mismo y que dejes de esperar que una vaga felicidad venga en un futuro distante.
La mejor energía se da cuando dejar ir la urgencia y acoges la confianza, cuandote deshaces de la desesperación y escoges tener paz.
Simplemente no puedes ser feliz cuando vives en la insatisfacción. Cuando te obsesionas en lo que no tienes, simplemente atraes mas carencia, tu ego se contenta una lista demetas que debes tener para ser feliz en el futuro.
De hecho hasta que tienes todas esas cosas, sientes una sensación insistente deinfelicidad. Sientes que algo falta, y no puedes relajarte hasta que encuentras ese vacío.En lugar de de disfrutar y valorar lo que tienes, gastas tu tiempo anhelando mas y esforzándote para conseguirlo
Este es un error muy serio en lo que refiere a la ley de energía y consciencia. Cuando dejar ir la felicidad de hoy para acoger la miseria de la inseguridad del mañana, cierrastu voluntad para recibir. Cambias de una mentalidad de apreciación a una consciencia de carencia y necesidad y cuando haces esa escogencia entonces pierdes tu poder detriunfar.
Esto no es para tomarlo a la ligera.
Que pasa cuando filtras o cambias todo lo que tienespor el deseo de tener lo de alguien mas? te condicionas a ti mismo al fracaso porque proyectas una energía de miseria. Tu necesidad por algo mas para hacerte feliz siempre tehará ver tu situación presente como algo que no es lo suficientemente bueno.
Piensa acerca de los sentimientos que trae la obsesión acerca de lo que está malo en tuvida. Desesperación, pena y añoranza son emociones altamente cargadas que atraendifíciles resultados. Esta abrasadora energía es lo que lo que sabotea tu éxito. Es una fuerza irresistible, y no hay manera de esquivar el poder de esta ley. Si proyectas desesperación, tus esfuerzos solo te devolverán desesperadas situaciones y la profunda sensación de desesperanza.
La inevitable verdad es que todos tus sentimientos están cargados con vibraciones deenergía ya sean positivas o negativas. Las que te elevan crean maravillosos resultados,mientras que las que traen infelicidad te bloquean y atraen problemáticos resultados.
Pero tu puedes cambiar tus emociones, lo mismo que tu resonancia, cambiando lo que piensas y en lo que te enfocas. Tienes que liberarte de la urgencia y llenarte de pensamientos deconfianza para así poder abrir las puertas de la atracción magnética. Deja de concentrarte de en lo que falta y concéntrate mas en todo lo tienes y puedes apreciar, así podrás crear unaconsciencia de éxito.
El obsesionarte con lo que te falta en tu vida de hecho canaliza tu energía en mascarencia! Y si siempre te estás quejando acerca de lo que no tienes, solamente creará masde que quejarte.Tienes que poner tu pasión n experimentar como te quieres sentir ahora mismo de modoque puedas magnetizar mas de esa misma sensación en el futuro. Esto se llamaentrenamiento vibratorio, y es algo que debes hacer para poder estar en armonía con estaley.
Piensa como apreciarías el logro de tus metas, es opta por sentir la misma gratitudpor lo que tienes ahora mismo en tu vida.
Superando la Paradoja
Mucha gente encuentra muy difícil el poder liberarse del sentimiento de urgencia debido que han atado muchas experiencias emocionales al hecho de esperar los resultados de sus deseos. Se preocupan si sabrán asimilar el hecho de que sus deseos no se hagan realidad,temen que sus deseos estén fuera de su alcance, y que nunca puedan aceptarlo.
Cuando te dejas llevar por estas energías del intento paradójico, le pensamiento que predomina acerca de tus metas es: no podré se feliz sin ello. Y con esto como tu creencia principal, la incapacidad de ser feliz se convierte en tu realidad.
TIPS PARA TOMAR ACCION MIENTRAS DEJAS IR EL APEGO
Estas son ciertas cosas que puedes hacer para superar la desesperación y convertirla en unafeliz y activa búsqueda del éxito.
· Cambia todos tus pensamientos negativos. Siempre que notes que estás en unestado de energía inconfortable, cambia la estación de tu radio cognitivo. Imagínatepresionando el botón de búsqueda en tus pensamientos, y continúa hasta queencuentres un pensamiento que haga resonancia con las altas vibraciones deconfianza y determinación. Deja ir todo lo demás, porque pensamientos negativosjamás producirán resultados positivos.
· Interrumpe todas las emociones negativas. Cuanto te sientas deprimido, puedescambiar completamente tus pensamientos intentando conscientemente una emocióndiferente. Esta vez, presiona el botón de búsqueda en tu radio emocional. Busca por imágenes, memorias, y expectaciones positivas que asocies con un estado feliz. Respira, sonríe, y cambia tu enfoque a medida que optas por paz mental en lugar de preocupación y duda.
· Mira el valor en tu proceso. Cualquier acción en la que estés involucrado, ya seaque estés tomando clases o haciendo horas extras, nunca mires el camino al éxitocomo una carga. Se capaz de involucrarte en el proceso por lo que el proceso mismo significa. Busca placer y alegría en todo lo que puede ser requerido paraalcanzar tu meta.
· Afírmate a ti mismo, tu futuro y tu valor varias veces al día. Reconoce tus recursos capacidad, fuerza, y capacidad, y mantén en mente siempre que mereces lo mejor.
· En todas tus acciones y decisiones, mantén tu honor y dignidad. No importa loque pueda suceder, nunca pierdas la pista de este principio guía. El éxito que cueste tu dignidad no es un triunfo si no una profunda falla personal.
· Mantente trabajando en tu confianza. No es posible ser feliz, activo, o exitoso cuando siempre estás deprimido, de modo que elimina la duda y auto critica. Creeen ti mismo y en tus habilidades para realizar tus sueños y toma la determinación de seguir tomando acciones hasta que se conviertan en realidad.
· Comienza a notar todas las maneras en las cuales ya eres un éxito. Felicítate a ti mismo por el valor que has creado en tu vida, y por los regalos que le traes almundo. Decide hacer tu más grande éxito el dominio sobre tu propia energía y conciencia. Luego llegarán solos todos los demás éxitos.
· Aprende a como no ser infeliz. El auto quererse y el optimismo son losfundamentos mentales de la verdadera alegría. Si tienes problemas para ser feliz,fíjate como te sientes respecto a ti mismo y cual es tu apariencia general en la vida que tiendes a tener. Opta por liberar los pensamientos que te hacen sentir miserable.
· Ríe y sonríe más, aun cuando no te sientas muy inclinado a ello. Sonríe cada díae imagina tus deseos como ya realizados. Esta combinación de alegría yvisualización cambia tu química, conciencia, energía y resultados!
· Se la persona que quieres convertirte-ahora mismo. Como te sentirías si todoslos sueños se hicieran realidad? Serías mas feliz y amoroso? Opta por ser todo eso yaun más, comenzando hoy.Tu energía personal enciende el faro de tu verdad la cual todo el mundo ve. Es la vibración de tu luz interna que crea la imagen real que envías. Si sientes que has sido apagado pordecepciones o desesperación de urgencia, es tiempo de cambiar todo eso y literalmente recargar.Carga tu energía con excitación e infunde tu intención con la chispa del propósito y accióndeterminada. En cada oportunidad, alterna tu corriente de falta a tener, de pesimismo a optimismo, y de duda a auto confianza. Cada escogencia de cambiar estas vibraciones creaotro impulso positivo y brilla un rayo más luminoso a través del mundo, acelerando tuéxito con un entusiasmo sin apego y alegría. Cuando conectas un esfuerzo genuina mente feliz con la imagen de tu éxito, tu intención será llevada, tu energía será brillante, y tus acciones traerá resultados!
AFIRMACIONES PARA ACCIONES SIN APEGO
Todos los días tomo acciones calmadas pero continuas.
Me mantengo determinado,pacifico y exacto.
· Dejo ir la urgencia y vivo con paciencia. Tomo acción con calma y seguridad.
· Persigo mi meta con receptividad abierta. Siempre estoy dispuesto a recibir.
· Me envuelvo en cada acción por lo que esta significa. Veo propósito en el proceso.
· Disfruto el esfuerzo independientemente del resultado. Vivo con alegría.
QUE ES AMOR ?
Tus hijos no son tus hijos.
Son los hijos e hijas del anhelo de la Vida.
Vienen a través de ti, pero no de ti y,
aunque están contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues tienen los suyos propios.
Puedes albergar sus cuerpos,
pero no sus almas,
pues sus almas habitan en la casa del mañana,
que tú no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.
De: El Profeta, de Gibran
Qué es el amor… Veamos primero la palabra. … Por regla general un buen diccionario nos dirá que en su origen está el deseo. Asocian el amor con el deseo. … un niño quiere a su madre porque necesita comer. Entonces, en este caso, podemos decir que el amor es una necesidad. La madre quiere a su hijo y el niño quiere a su madre; y esto es una necesidad para que el niño pueda comer. ¿Es así? … Los animales quieren a sus retoños. La manifestación de vida del más bajo nivel quiere a sus crías… ¿Es eso amor? … Con un ser humano hay un extraordinario cuidado hasta que tiene tres, cuatro, cinco años; lo cuidan, lo atienden, lo asean, lo abrazan, lo acarician … cuando los padres quieren a sus hijos, ¿los quieren durante un corto período de tiempo o es para toda la vida? …
Y cuando preguntan si es apego el amor, …mientras esté apegado a esa persona seré responsable de ella, tendré que cuidarla, tendré que ganar dinero; como estoy apegado a ella, ella es mía, tengo que protegerla. Y entonces ustedes me preguntan si eso es amor. … y me pregunto si, de no existir ese apego, abandonaré mi responsabilidad, si me volveré indiferente, si me cansaré y buscaré a otra persona. Por eso investigo si es amor el apego, si en el apego hay temor. Lo veo, lo siento. En el apego tengo que poseer, no puedo dejar a esa persona que se vaya porque en el apego encuentro seguridad.
… me pregunto si es necesaria la responsabilidad para amar. …si la responsabilidad forma parte de esto tan extraño que llamamos amor.
Ser responsable no es solo responsabilizarme de mi esposa o de mis hijos, sino el tener la sensibilidad de la responsabilidad… La responsabilidad no es una obligación. …
Si me siento obligado a usted no puedo quererle. Si me siento obligado a usted porque me da dinero, me da sexo, me proporciona comodidades, entonces, ¿dónde queda lo otro? Se convierte en una mercancía. …
‘Responsabilidad’, como usted dice, deriva de la palabra ‘responder’.
Ahora bien, ¿es la respuesta sensual, sensorial? ¿Contiene deseo esa responsabilidad? ¿Se limita esa responsabilidad a mi novia, a mi esposa, a mi esposo, o es la sensibilidad de la responsabilidad? …yo pregunto si esa responsabilidad se da solo ante unos pocos o si me siento responsable por todos los seres humanos.
…
¿es el amor la sensibilidad total de la responsabilidad? Es decir, ¿me siento responsable no solo de unos pocos, con los que estoy vinculado, sino también tengo una sensibilidad de responsabilidad total por la tierra, por los árboles, por las montañas, por el agua, por los demás seres humanos? Sensibilidad total.
¿Es eso amor? No digan ni sí ni no hasta que no lo vean. …
Pertenecer es estar identificado con algo, con la nación, con el grupo, con una persona, con una idea. … ¿Hay amor en la posesión y en la dominación?
¿Son amor los celos? … ¿Por qué soy celoso? Porque poseo. ¿Por qué ejerzo mi posesión sobre él o ella? ¿Por qué me aferro a esa posesión? ¿Es que me encuentro terriblemente aislado? ¿Completamente solo? … ¿es eso amor? …
¿Es amor el deseo, el deseo sexual, el deseo de comodidades, el deseo de las diferentes formas de dar ánimo? ¡No digan que no! Deseo a aquella mujer, u hombre. Deseo ser un gran político, o un gurú, o deseo la iluminación. Deseo volverme bueno. Deseo superar esto y comenzar aquello.
Todo el movimiento del deseo, del devenir, de la realización, ¿es eso amor? strong>Obsérvenlo, investiguen el deseo. …
Investigo todo esto para que cuando acabe pueda ver que todo lo que el pensamiento ha creado o deseado en torno a esta palabra no es amor. Y en esa misma percepción la inteligencia actúa. …”
Diksha el despertar y el cerebro
La iluminación es la capacidad de percibir la realidad tal como es sin las interferencias e interpretaciones de la mente. Es un simple proceso neurológico que puede ocurrir en un solo instante. Paradójicamente, cuando obtenemos la iluminación descubrimos que siempre hemos estado iluminados. ¡Es nuestro estado natural!
Los circuitos neurológicos de un ser humano están diseñados para que después de desarrollar un yo cuando tenemos unos tres años de edad, volvamos de forma natural a un estado de existencia unificada alrededor de los dieciocho años. Por desgracia, hace tiempo algo dejó de funcionar y tuvimos un retroceso en nuestra evolución como especie biológica.
A partir de entonces la naturaleza siempre ha promovido la aparición de unos pocos elegidos que mantuvieran el campo morfogenético de la iluminación. Figuras históricas, como Buda, Lao Tzu, Jesús y otros, son un ejemplo de ello. Sin embargo, ha llegado el momento de que la humanidad se prepare para volver a su estado iluminado natural.
La iluminación no depende del tiempo que hayamos estado en un camino espiritual ni de nuestras creencias religiosas. Ni siquiera necesitamos creer en Dios, tener algún concepto sobre el alma o conocer las enseñanzas o los mantras correctos. Tampoco depende del número de vidas que hayamos estado meditando o de lo «buena persona» que seamos.
No hay nada que podamos «hacer» para iluminarnos. La iluminación no se puede alcanzar a través de nuestros propios esfuerzos al igual que una persona que se está ahogando no puede salvarse a sí misma cogiéndose del cabello. Estamos encerrados en la prisión de la mente y la llave está al otro lado. La mente no se puede desactivar ella misma, puesto que la única manera de hacerlo es a través de la gracia.
Bhagavan dice que ahora la humanidad está preparada. Cada uno de nosotros hemos estado preparándonos para esto durante innumerables vidas. Todos hemos practicado nuestra sadhana y ha llegado el momento de entrar juntos en la Era Dorada. La cuestión no es si nos vamos a iluminar, sino cuándo.
En cierta ocasión, mi guía me dijo: «Hay una manera de saber si estás iluminado. Si dudas de ello es porque no lo estás».
El mayor obstáculo para la iluminación es pretender estar iluminado cuando en realidad no lo estás.
Si reconocemos que no estamos iluminados y somos conscientes de los deseos y aversiones generadas por la ilusión del yo, nos abrimos a la gracia. Cuando percibimos con claridad la naturaleza de la mente y nos cansamos del sufrimiento resultante -las incesantes comparaciones, críticas, esfuerzos y reproches-, la gracia puede comenzar a fluir. No es suficiente con comprenderlo a nivel intelectual, sino que es necesario experimentarlo.
El método que Bhagavan ha elegido para transmitir su gracia se llama diksha. La diksha es una transferencia de poder y se puede definir como una «iniciación». Normalmente consiste en una ceremonia en la que uno o más «facilitadores» de la Oneness University entran en un estado de unión divina, colocan sus manos sobre nuestra cabeza y se convierten en canales para que la energía cósmica dirigida por Bhagavan reorganice nuestros circuitos neurológicos.
Bhagavan llama a este proceso cirugía divina. Una bola dorada de gracia desciende a través del chakra de la coronilla despertando la kundalini. Algunas áreas del cerebro son activadas y otras desactivadas, iniciando un proceso de reorganización en el sistema nervioso.
Esta bola dorada es programada por Bhagavan para realizar cambios en el cerebro que conducen a la iluminación. Tiene una inteligencia propia y actúa de diferente manera en cada persona. Sin embargo, una vez que desciende a través del chakra de la coronilla, el proceso continúa hasta su culminación dirigido por el «sankalpa» o intención divina de Amma y Bhagavan.
La diksha atraviesa el muro de los conceptos construido por la mente, y el viento de la eternidad puede empezar a soplar. Como dice Carlos Castañeda, nos abrimos al mundo del nagual, cambia nuestro «punto de encaje» y nos liberamos.
En la especie humana actual el cerebro funciona como un receptor de radio que recoge las frecuencias emitidas por la Mente Antigua.
La función de la diksha es detener la recepción de estas frecuencias y disolver la identidad separada a la que llamamos yo. Entonces, el cerebro puede sintonizarse con las frecuencias emitidas por la Mente Universal.
Después de la iluminación podemos acceder al alma de manera directa en lugar de a través de las interferencias de la mente. Aunque muchos de los que estamos en un camino espiritual hemos experimentado alguna vez el alma, la seguimos concibiendo de manera similar al yo.
Se trata de un yo «superior», pero todavía separado de todo lo demás. Puesto que este concepto puede convertirse en una limitación, normalmente Bhagavan no habla del alma.
Cuando los yoguis iluminados de la antigua India llamaban a su divinidad interna Atman, sabían que no existe un alma individual fija. Todas las personas están holográficamente relacionadas con el todo. En realidad, el Atman está unido al «Brahman», el campo de consciencia universal que se manifiesta a través de cada expresión de la creación.
«Tat twam asi», dicen los yoguis: «¡Yo lo soy todo!».
¿Qué ocurre cuando una persona recibe la diksha? Algunas experimentan de inmediato un intenso gozo, un profundo silencio o la consciencia cósmica. Esto puede que sea permanente o puede que no. En este último caso tendrán experiencias similares durante los siguientes días y semanas hasta que el estado de la iluminación permanente se estabilice.
Otras personas no tienen ninguna reacción inmediata y pueden transcurrir horas, días o incluso semanas antes de notar algún cambio.
De cualquier manera, al transmitir la diksha se planta la semilla de la iluminación, y Bhagavan trabaja con cada persona según el objetivo de su alma y lo preparado que esté su cuerpo para hacer madurar esta semilla.
Lo primero que suele ocurrir es que percibimos de manera más intensa la naturaleza de la mente y los patrones que gobiernan nuestra vida. Es posible que esto nos resulte doloroso y estremecedor, pero es necesario para liberarnos.
Si vamos a recibir más de una diksha, la primera estará programada para que nos demos cuenta de nuestro egoísmo. Nos servirá de ayuda si anteriormente hemos realizado alguna clase de autoanálisis o limpieza emocional o hemos «tocado fondo». La gracia sólo puede fluir después de haber reconocido nuestras ilusiones. Mientras sigamos pensando que podemos hacerlo solos, el flujo seguirá bloqueado.
Después de recibir la diksha no podemos acelerar ni detener el proceso. Este no depende de lo que pensemos que merecemos, de nuestros conceptos de espiritualidad ni del esfuerzo que hagamos.
Como dice Bhagavan, después de tomar el tren no llegaremos antes a nuestro destino por mucho que corramos arriba y abajo por los vagones. Debemos comprender que la iluminación no está relacionada con la mente ni con su contenido, sino con el cerebro, y que la diksha es una energía inteligente programada para realizar los cambios neurológicos necesarios para llegar a la meta.
Algunas personas piensan que después de recibir la diksha pueden acelerar el proceso practicando las meditaciones adecuadas, pensando de manera correcta o controlando su mente. Otras se preguntan si lo estarán obstaculizando con sus temores, dudas o falta de méritos. Es importante que nos demos cuenta de que no hay nada que podamos hacer para acelerar o detener el proceso excepto simplemente observarlo.
En otras palabras, si aparece una personalidad «obstaculizadora», debemos dar un paso atrás y observar la manera en que se manifiesta.
Es posible que pensemos que vamos a ser la última persona en iluminarnos, que tenemos demasiados bloqueos mentales o traumas, que no hemos abierto lo suficiente el corazón, que no hemos realizado suficientes limpiezas emocionales, que tenemos algún defecto físico, que somos demasiado viejos, que no nos lo merecemos o cualquier otra cosa relacionada con nuestra historia personal.
Debemos observar esta personalidad como si estuviéramos viendo una película y darnos cuenta de lo involucrada que está en el drama de su propio sufrimiento. Observar cómo se alimenta de sus traumas pretendiendo odiarse a sí misma. Observar cómo planifica su propia iluminación, cómo su obsesión por estar bloqueada es precisamente lo que la bloquea, cómo prefiere analizarse a sí misma una y otra vez antes que rendirse y cómo escucha sólo lo que desea escuchar para demostrar que tiene razón.
Podemos hacer una lista de estos mecanismos de evasión de la mente y dejar que estas personalidades «negativas» se expresen describiendo con detalle todos nuestros temores, dudas, bloqueos, deseos de control, aversiones y pautas de comportamiento disfuncionales. Después de soltarlo todo y haberlo escrito en un papel, dejará de ejercer tanta influencia sobre nosotros.
Si vemos algo con claridad, la misma capacidad de ver es la liberación. Cuando nos damos cuenta de que no podemos cambiarnos a nosotros mismos, nos rendimos y la gracia puede fluir.
Es posible que nos esforcemos incluso por rendirnos. En este caso debemos abandonar también este esfuerzo. Simplemente pedir la gracia y esperar en silencio.
Cuando este «yo» que intenta comprender, cambiar o curarse a sí mismo se rinde, la iluminación ocurre con facilidad. Entonces, se produce el cambio neurológico y volvemos a nuestro estado natural de unidad. Así de sencillo.
Es importante saber lo que no es la iluminación. No consiste en librarnos de la mente o cambiar su naturaleza, puesto que continuará existiendo aunque nuestra relación con ella sea diferente. Tampoco consiste en sentir gozo cósmico, adquirir clarividencia o alcanzar estados espirituales elevados. Puede que esto ocurra después de la iluminación, pero no es la iluminación propiamente dicha.
Esta última consiste simplemente en «pulsar un botón» en la estructura neurológica de nuestro cerebro y provocar la disolución de la sensación de un yo separado. No se trata de cambiar los contenidos de la mente, sino de observar esta última tal como es. Gracias a esta mera observación, todos los conflictos y sufrimientos desaparecen, y experimentamos la libertad.
El cambio es principalmente interno. Una persona iluminada puede seguir cometiendo errores y teniendo decepciones, dificultades en sus relaciones, limitaciones y mal humor, pero deja de identificarse con todo ello.
En realidad, no tiene por qué tener un aura radiante y estar siempre contenta.
Es posible que una persona iluminada se muestre firme en sus convicciones si antes era sumisa o se comporte de manera contraria a los códigos morales o sociales establecidos. Además, disfrutará siendo fiel a sí misma y no necesitará fingir aunque los demás piensen que es rebelde.
La iluminación consiste en dejar de interpretar lo que ocurre. Para una persona iluminada la vida se convierte en algo muy corriente. Andas, y estás andando; comes, y estás comiendo. La iluminación no consiste en tener experiencias extraordinarias, sino en reconocer lo extraordinario de cada momento. Antes la mente hacía miles de interpretaciones sobre cualquier suceso, pero ahora sólo queda la experiencia misma.
También es importante distinguir entre las experiencias de iluminación y el propio estado iluminado.
Las primeras son experiencias intensas o de elevada energía. Puede que tengamos alguna después de recibir una diksha o que hayamos tenido varias a lo largo de nuestra vida. En ellas, la kundalini sube por nuestro cuerpo hasta llegar a la coronilla, se une con la energía universal y experimentamos gozo, amor incondicional o consciencia cósmica. Es posible que tengamos visiones celestiales e incluso que viajemos a otros «lokas» o dimensiones.
Las experiencias intensas no suelen durar más de unas horas o, como máximo, unos días.
Si fueran más largas, la energía cósmica que atraviesa nuestro sistema nervioso produciría en nosotros un cortocircuito, al menos en nuestro estado actual de evolución. En cambio, el estado iluminado es permanente. Se trata de un cambio en nuestros circuitos neurológicos que produce una agudización de los sentidos y una pérdida del yo fijo. Después de recibir una diksha, a menudo se producen varias experiencias intensas que finalmente se estabilizan para dar lugar al estado de iluminación permanente.
Esto puede ilustrarse en forma de gráfico. Supongamos que una persona no iluminada está a un nivel menos dos, tres o cuatro, dependiendo de su sufrimiento. Cuando recibe una diksha sube a un nivel tres o cuatro en el que experimenta toda clase de fenómenos asociados con la consciencia unificada, y al cabo de unas horas disminuye la intensidad de la experiencia.
Entonces, cuando entra en un estado de iluminación permanente, deja de estar por debajo del nivel cero de sufrimiento y se estabiliza a un nivel uno o dos. Cuando recibe la siguiente diksha es posible que suba hasta un nivel cuatro o cinco y luego se estabilice a un nivel dos o tres. El nivel al que se estabilizará será superior cada vez que tenga una nueva experiencia intensa.
LA PROMESA DE LA ILUMINACIÓN
En el mundo moderno existen pocos ejemplos de seres humanos que encarnen las cualidades que se derivan de comprender la naturaleza de la mente. Así pues, nos resulta difícil imaginar siquiera la Iluminación o la percepción de un ser iluminado, y más difícil todavía empezar a pensar que nosotros mismos podemos experimentar la Iluminación.A pesar de su tan cacareada celebración del valor de la vida humana y de la libertad individual, en realidad nuestra sociedad nos trata como si estuviéramos obsesionados exclusivamente por el poder, el sexo y el dinero, y como si hubiera que distraernos en todo momento de cualquier contacto con la muerte o con la vida real.
Si empezamos a sospechar nuestro potencial profundo, o si alguien nos lo señala, no podemos creerlo; y si podemos concebir siquiera remotamente la transformación espiritual, sólo la juzgamos posible para los grandes santos y maestros espirituales del pasado. El Dalai Lama habla con frecuencia de la ausencia de verdadero amor y respeto propios que observa en muchas personas del mundo moderno.
Toda nuestra actitud se funda en la convicción neurótica de nuestras propias limitaciones. Esto nos niega cualquier esperanza de despertar y contradice trágicamente la verdad central de las enseñanzas de Buda: que todos somos ya esencialmente perfectos.Aun si se nos ocurriera pensar en la posibilidad de la Iluminación, un simple vistazo a lo que compone nuestra mente ordinaria (ira, codicia, celos, rencor, crueldad, lujuria, miedo, ansiedad y confusión) podría excluir para siempre toda esperanza de alcanzarla, si no se nos hubiera hablado de la naturaleza de la mente y de la posibilidad de llegar a conocer dicha naturaleza más allá de cualquier duda.Pero la Iluminación es real, y todavía hay en la Tierra maestros iluminados. Cuando llegue a encontrarse con uno, quedará usted sacudido y conmovido en lo más profundo de su corazón y comprenderá que todas esas palabras como «iluminación» y «sabiduría», que le parecían meras ideas, son efectivamente ciertas.
Pese a todos sus peligros, el mundo de hoy es también muy emocionante. La mente moderna se está abriendo poco a poco a diversas visiones de la realidad. La televisión nos presenta a grandes maestros como el Dalai Lama y la Madre Teresa; muchos maestros de Oriente visitan Occidente y vienen aquí a enseñar; los libros de todas las tradiciones místicas llegan a un público cada vez más amplio. La desesperada situación del planeta está despertando lentamente a sus habitantes a la necesidad de una transformación a escala mundial.
La Iluminación, como ya he dicho, es real, y todos nosotros, seamos quienes seamos, con una práctica adecuada y en las circunstancias adecuadas, podemos comprender la naturaleza de la mente y de este modo llegar a conocer en nosotros mismos aquello que es inmortal y eternamente puro. Esta es la promesa de todas las tradiciones místicas del planeta, y se ha cumplido y sigue cumpliéndose en incalculables millares de vidas humanas.Lo maravilloso de esta promesa es que no se trata de algo exótico ni fantástico ni reservado a una élite, sino que es para toda la humanidad, y cuando la comprendemos, nos dicen los maestros, resulta inesperadamente vulgar. La verdad espiritual no es algo complejo ni esotérico, sino que, de hecho, es simple sentido común.
Cuando se comprende la naturaleza de la mente, se desprenden las capas de confusión. En realidad, no se «convierte » uno en un buda, sino que, sencillamente, va cesando poco a poco de estar engañado. Y ser un buda no es ser una especie de superhombre espiritual omnipotente, sino llegar a ser por fin un verdadero ser humano.Una de las mayores tradiciones budistas denomina a la naturaleza de la mente «la sabiduría de lo ordinario».
Es imposible insistir lo suficiente: nuestra verdadera naturaleza y la naturaleza de todos los seres no es algo extraordinario. La ironía está en que lo extraordinario es nuestro mundo supuestamente ordinario, esa fantástica y compleja alucinación de la visión engañosa del samsara. Es esta visión «extraordinaria» la que nos ciega a la naturaleza inherente y «ordinaria» de la mente. Imaginemos que los budas estuvieran contemplándonos en este mismo instante: ¡cómo se asombrarían tristemente ante la complejidad y el ingenio letal de nuestra confusión! A veces, y puesto que somos tan innecesariamente complicados, cuando un maestro nos introduce en la naturaleza de la mente, lo encontramos demasiado sencillo para creerlo.
Nuestra mente ordinaria nos dice que no puede ser así, que tiene que haber algo más. Por fuerza tiene que ser más «glorioso», con grandes luminarias en el espacio que nos rodea, ángeles de cabellera dorada volando a nuestro encuentro y una resonante voz que proclama: «Acaba de ser usted introducido a la naturaleza de su mente». No hay tal espectáculo.Puesto que en nuestra cultura se valora exageradamente el intelecto, podemos suponer que para alcanzar la Iluminación hace falta una inteligencia extraordinaria. En realidad, muchas clases de inteligencia sólo implican mayor obscurecimiento.
Un proverbio tibetano dice: «Si eres demasiado listo puedes marrar por completo». Patrul Rimpoché señaló: «La mente lógica parece interesante, pero es la simiente de la confusión». La gente puede obsesionarse con sus propias teorías y perder el sentido de todo. En Tíbet decimos: «Las teorías son como remiendos en un abrigo, cualquier día acaban desgastándose». Permítame que le cuente una historia alentadora: Un gran maestro del siglo pasado tenía un discípulo muy duro de mollera. El maestro le enseñaba y le enseñaba, tratando de introducirlo a la naturaleza de su mente, pero no lo conseguía.Finalmente, un día se enfureció y le dijo: —Mira, quiero que lleves este saco de cebada hasta la cumbre de aquella montaña de allí. Pero no has de pararte a descansar.
Sigue adelante sin detenerte hasta que llegues a la cumbre.El discípulo era torpe, pero le tenía a su maestro una devoción y una confianza inconmovibles, de modo que hizo exactamente lo que le había mandado. El saco pesaba mucho.Lo recogió y echó a andar cuesta arriba, sin atreverse a parar.Así anduvo y anduvo. Y el saco se volvía cada vez más pesado.Tardó mucho tiempo en llegar a la cima. Cuando por fin llegó, soltó el saco y se echó en el suelo, vencido por el cansancio pero profundamente relajado. Sintió en la cara el aire fresco de la montaña.
Toda su resistencia se había disuelto, y con ella su mente ordinaria. Le pareció que todo se detenía. Y justo en ese instante comprendió la naturaleza de su mente.«¡Ah! Con que esto era lo que mi maestro intentaba enseñarme todo el rato», se dijo. Se echó a correr montaña abajo y, contra todas las normas habituales, irrumpió en la habitación del maestro.—Creo que ya lo tengo... ¡Ya lo tengo, de veras! —Así que has tenido una excursión interesante, ¿eh? —le dijo el maestro sonriendo con aire comprensivo.
Sea usted quien sea, también puede tener la experiencia que tuvo el discípulo en la montaña, y es esta experiencia lo que le dará la intrepidez necesaria para superar la vida y la muerte.Pero, ¿cuál es el mejor modo, el más rápido y eficiente, para disponerse a ello? El primer paso es la práctica de la meditación.Es la meditación lo que purifica lentamente la mente ordinaria, desenmascarando y agotando sus hábitos e ilusiones, y nos permite reconocer, en el momento adecuado, quiénes somos en realidad.
MIRAR HACIA DENTRO
NANGPA
Supongamos que hacemos un cambio radical. Supongamos que renunciamos a mirar sólo en una dirección. Se nos ha enseñado a pasar la vida persiguiendo nuestros pensamientos y proyecciones.Aun cuando se habla de la «mente», únicamente se hace referencia a los pensamientos y emociones, y cuando nuestros investigadores estudian lo que imaginan que es la mente, sólo observan sus proyecciones. En realidad, nadie contempla nunca la mente en sí, el terreno en el que surgen todas esas expresiones, y esto acarrea consecuencias trágicas.
Dijo Padmasambhava: Aunque aquello que suele llamarse «mente» es umversalmente valorado y muy mentado, aún no se comprende, se comprende mal o se comprende sólo de un modo unilateral.Puesto que no se comprende correctamente tal como es en sí, surge una cantidad inconcebible de afirmaciones e ideas filosóficas.Además, dado que los individuos corrientes no la comprenden, no reconocen su propia naturaleza, y así continúan vagando por los seis destinos de renacimiento en los tres mundos y sufriendo por ello.
En consecuencia, no comprender la propia mente es una falta muy deplorable.¿Cómo podemos darle la vuelta a esta situación? Es muy sencillo. Nuestra mente tiene dos posiciones: mirar hacia fuera y mirar hacia dentro.Ahora miremos hacia dentro.La diferencia que este ligero cambio de orientación puede conllevar es tremenda, e incluso podría corregir los desastres que amenazan al mundo. Cuando un número mucho mayor de personas conozca la naturaleza de su mente, conocerán también la gloriosa naturaleza del mundo en que se hallan y se esforzarán intensa y valerosamente en protegerlo. Es interesante observar que «budista», en tibetano, se dice nangpa.
Esta palabra significa «persona interior»; es decir, una persona que no busca la verdad fuera, sino dentro de la naturaleza de la mente. Todas las enseñanzas y prácticas del budismo se dirigen a este único punto: a contemplar la naturaleza de la mente, y de este modo liberarnos del miedo a la muerte y ayudarnos a conocer la verdad de la vida.Mirar hacia dentro nos exigirá una gran sutileza y un gran valor; nada menos que un cambio completo en nuestra actitud ante la vida y la mente. Estamos tan habituados a mirar hacia fuera que hemos perdido casi por completo el acceso a nuestro ser interior. Nos asusta mirar hacia dentro, porque nuestra cultura no nos ha dado ninguna idea de lo que vamos a encontrar.Incluso podemos pensar que si lo hacemos nos exponemos a la locura.
Esta es una de las últimas y más logradas trampas de nuestro ego para impedir que descubramos nuestra auténtica naturaleza.Así pues, hacemos nuestra vida tan agitada que eliminamos hasta el menor riesgo de mirar hacia nosotros mismos. Incluso la idea de meditar puede asustar. Al oír las expresiones «ausencia de ego» o «vacuidad», se creen que experimentar tales estados ha de ser algo así como ser arrojado por la escotilla de una nave espacial para flotar eternamente en un vacío oscuro y helado.Nada podría estar más lejos de la verdad. Pero en un mundo dedicado a la distracción, el silencio y la quietud nos aterrorizan, y nos protegemos de ellos por medio del ruido y las ocupaciones frenéticas. Contemplar la naturaleza de nuestra mente es lo último que nos atreveríamos a hacer.Algunas veces pienso que no queremos plantearnos realmente ninguna pregunta acerca de quiénes somos, por miedo a descubrir que existe otra realidad distinta a ésta.
¿Cómo quedaría lo que hemos vivido hasta ahora a la luz de este descubrimiento? ¿Cómo reaccionarían nuestros amigos y colegas ante lo que ahora sabemos? ¿Qué haríamos con este nuevo conocimiento?
A veces, aunque la puerta de la celda esté abierta de par en par, el preso no quiere escapar.
El libro tibetano de la vida y de la muerte
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