martes, 16 de agosto de 2011

EL CONOCIMIENTO DIRECTO DEL SER

Ya no queda nada por conocer, nada que conseguir mañana. En este mismo momento la libertad está a tu alcance, la conciencia está en ti y puedes descansar en ella, en la infinitud simultánea de la no discriminación, de la no dualidad. Cuando el pensamiento se aquieta surge el verdadero conocimiento, se accede a un grado superior de experiencia directa del conocimiento (vijnana) en el que todo es comprendido a través del contacto con lo real, con lo que es. En elYoga Vasishtha leemos: “Aquél que comprende que todo el universo no es realmente sino conciencia y permanece calmado, es protegido por la armadura de Brahman; es feliz”. Esta profunda comprensión no se expresa en palabras, su expresión es el cambio mismo de la conciencia, la revolución del ser traspasado por su experiencia directa con la identidad que verdaderamente le expresa. No se trata de negar la realidad ordinaria, tampoco de aceptarla, no es necesaria ninguna actitud, ninguna elección, solamente se trata de ser, de fundirse, de estar absorbido por lo que quiera que acontezca. Desde esta esencial vivencia del ahora, sin mí ni los otros, pero en mí y en todos, la mente se asienta en su discernimiento (viveka), en su inteligencia (budhi), en la realidad del estado despierto, consciente, de la unidad. El Buda, en su estado meditativo que le llevó al despertar, se fundió con la respiración, con el espacio ilimitado, con la conciencia ilimitada, con la nada, hasta llegar, tras estas absorciones, al estado perfecto de “ni percepción ni no percepción”. En este estado de ecuanimidad y vacuidad completa, que ni siquiera ha de llamarse estado -pues está más allá de cualquier modificación- extinguió su conciencia individual en la felicidad suprema, indescriptible, del nirvana. Dirá Nagarjuna: “Cuando la conciencia ha encontrado y se ha aposentado en su destino, entonces la personalidad psicosomática1 queda impregnada de ella”. Esta conciencia advertida no hay que buscarla fuera, está en nosotros, es ella realmente quien nos reconoce, desde lo más profundo del corazón, donde el amor no puede borrarlo el olvido y el reencuentro es inevitable, pues todo exiliado busca constantemente su hogar, su origen, hasta que lo encuentra. Como al despertar de un sueño comprendemos que éste no fue real, así, en el despertar a la Conciencia Absoluta, al Sí- mismo, a Brahman, a Dios… comprendemos también que esta vida ha sido una ilusión; y así, en esta realidad, superamos las limitaciones del ego y nos asentamos de nuevo en la conciencia de Brahman, en nuestra conciencia más allá de cualquier restricción, absolutamente embarcada en la libertad del ser. Ya no hay fronteras, ya no queda nada por conocer. Yo soy lo conocido. Yo soy eso. Yo soy, indago en mí desde Mí, desde el Sí. Esta indagación (atma vichara), de puro contacto real, de puro acercamiento, de puro desvelamiento, no tiene límites posibles, la dicha es Dicha constante e infinita. El conocedor me conoce, y en esa entrega, yo ya no soy el que conoce ni lo conocido, soy eso, el Conocimiento, la Conciencia. Oigamos de nuevoelYoga 1 Nama-rupa (nombre-forma).
Vasishtha: “Meditamos en ese Ser inmutable, nuestra realidad, cuya beatitud surge en la mente a causa del estrecho contacto entre el que ve y lo visto”. Sigamos, pues, meditando. Disolviendo cada vez ese estrecho cerco, hasta fundirnos, completamente, en lo que somos y siempre hemos sido: nosotros mismos.


Hacia el despertar espiritual
José Manuel Martínez Sánchez

lunes, 15 de agosto de 2011

¿Qué condiciones has sostenido con tu resistencia? enfocando en el problema.



Nuestro propósito no es cambiar el mundo por medios externos y meramente humanos. Si hay una misión, ha de ser en parte levantar la conciencia del mundo. Hoy reconocemos que debemos levantar nuestros pensamientos, actitudes y creencias.
No debemos resistir las situaciones ni la gente, porque entonces enfocamos en el mundo y no en nosotros. Ciertamente hay mejores maneras de interaccionar unos con otros y de cuidar nuestro planeta, mas no debemos enfocar en el problema. Si nuestras energías tratan de cambiar el mundo externo, gastamos energía en un modo que no es constructivo, a pesar del hecho de que nuestros motivos podrían ser puros. ¿No es obvio que la humanidad ha estado luchando en contra de ciertos males por miles de años? Los males permanecen no porque tengan su fundación en el Espíritu, sino porque encuentran vida por medio de nuestra resistencia. Ellos son como un parásito que necesita un huésped para vivir.

¿Qué condiciones has sostenido con tu resistencia?

Sendero Espiritual


Vengan a la orilla. Podríamos caernos. Vengan a la orilla. ¡Está demasiado alto!
VENGAN A LA ORILLA Y vinieron. Y él los empujó. Y ellos volaron.
Con estas palabras, vemos un hermoso ejemplo del poder que nos espera cuando nos permitimos aventurarnos más allá de los límites, de lo que siempre hemos dado por cierto en nuestras vidas. En este breve diálogo del poeta contemporáneo Christopher Logue, un grupo de iniciados se encontraba en una experiencia muy distinta a lo que originalmente
esperaban.

1 En vez de quedarse simplemente en la orilla, su maestro los motivó lo suficiente
para que fueran más allá de ella, de una manera tanto sorprendente como empoderadora.
Es en este territorio desconocido que lograron experimentarse de una manera totalmente
nueva, y en su descubrimiento, encontraron una nueva libertad.

La Matriz Divina
Gregg Braden

Permitimos que los condicionamientos nos posean

Permitimos que los condicionamientos nos posean

Todos los problemas de la vida surgen por querer atrapar lo que nos ocurre proyectándolo hacia el futuro.
Si nos permitimos ser el espacio en el cual las circunstancias toman forma y se diluyen, estaremos en condiciones de entrever la esencia de cada situación, la perfección de lo vivido.
Hay una tremenda dimensión de belleza en lo que acontece. Belleza que no logramos vislumbrar cabalmente a causa del deseo por retenerla. Y ese deseo, nos ubica en el futuro.
Es tan fuerte la pulsión por sostener lo que acontece que terminamos tapando hasta cubrir completamente la sutilidad del instante.
No nos damos cuenta de nuestra propia sutilidad. Ignoramos la inmensidad primordial; permitimos que los condicionamientos nos posean al punto de excluirnos, desterrarnos de la vastedad que somos.
Las premisas, normas y leyes así como los códigos, la moral y las buenas costumbres pertenecen a un mundo en estado embrionario.
Algunas han sido creadas para guiar y organizar; otras simplemente para subyugar, reprimir y ejercer poder. Pero todas, sea cual fuere la razón por la que fueron establecidas, reducen brutalmente al ser humano, lo enredan literalmente en un laberinto de construcciones conceptuales lapidarias.
Tapamos la Vida sin darnos cabal cuenta que estamos buscando la felicidad en la muerte. Muertos en un cuerpo vivo; alienados que se creen más o menos importantes, más o menos ricos, más o menos buenos, más o menos espirituales.
¿Es posible entrever siquiera la noción de más y menos en la Conciencia? ¿Es posible fragmentar aquello que Es?
Llámalo como gustes; espíritu, alma, vacío creador. Si no lo experimentas, quedarás atrapado en las redes de la mente. Siempre habrá problemas, siempre sufrimiento. Siempre alegrías, siempre desilusión. La dualidad reduce y juega; de un extremo a otro; una ida y vuelta para partir y regresar. Eterno ritmo siempre cambiante.
Vivir sin ser, no aportará respuestas. Y las respuestas existenciales sólo llegan desde las profundidades de la indagación consiente, desde tu íntima soledad.
No cedas a la locura de creer a ciegas. Experimenta la vida. Luego decide.
Una vez que hayas tomado conciencia de lo que eres, tu responsabilidad será total. Ya no podrás refugiarte en la amnesia generalizada. Y serás constructor.
En el ahora, la utopía no existe. Todo se torna posible.

¿Y qué, de tu diario vivir

Por: Diana A. Constantino


Para sostener la verdad - para sostener la conciencia - necesitamos que nuestro sistema nervioso sane y eleve su vibración.
A medida que nuestra conciencia se expande, los apegos emocionales o adicciones comienzan a ‘espejarnos’ la necesidad que los causa. Ines Josefina Teran
Isha.

SENTIR.... !!!!




Todos los seres estamos interconectados entre nosotros y con la Tierra. Eso nos da la oportunidad de poder sentirnos unos a otros, y de saber el estado en que se encuentra otra persona, tanto física como emocionalmente. Y ni tan siquiera es necesario, que para sentir a otra persona, esta tenga que encontrarse presente. Se puede sentir, tanto a una persona que está a nuestro lado, como a otra que está a cien, mil o diez mil kilómetros. Se puede sentir, también, a alguien que aparece en una foto, en la pantalla de la tele, o se la puede sentir, sencillamente pensando en ella. Pero no sólo eso, se puede sentir a una planta, a un animal o a un objeto inanimado, como puede ser una casa, o un coche. La interconexión es total y permanente.
La sensación percibida es real, tan real como puede ser aquello que percibimos por los sentidos de la vista, el oído o el tacto. La única diferencia es su sutileza.
Es posible, si no estás familiarizado/a con la energía, que tengas que hacer un acto de fe para creerlo, ¡hazlo!, créetelo, es así.
Seguramente ya has tenido alguna experiencia de este tipo, y no sé si te has preguntado cómo pudo ser, y cuáles eran las circunstancias de ese momento para que sucediera. La circunstancia necesaria para que eso ocurra es el silencio, el silencio mental, ya que para sentir algo en el interior, se ha de estar conectado con ese interior, y la única manera de entrar dentro de nosotros y sentir, es en silencio. El parloteo mental aleja a la persona de su interior, y la hace vivir y sentir únicamente aquello que está pasando por su mente. Recuerda las palabras del Buda: “Somos exactamente lo que pensamos”.
Para no generar ningún tipo de energía debido a pensamientos, que puedan interferir en la recepción de otras energías, estos han de ralentizarse, para en los instantes de silencio, poder conectar con las energías que nos envuelven, debido a la interconexión existente entre todo y entre todos.
Cualquier pensamiento, cualquier sentimiento, cualquier emoción, cualquier molestia física, son energía, y esa energía envuelve a la persona. Cualquiera, en estado de silencio interior que conecte con esa persona, va a sentir exactamente la energía que desprende o envuelve a la persona.
Un momento excelente para apreciar otras sensaciones que no sean de la persona misma, es el momento de la meditación. Porque es en ese momento de soledad y silencio, cuando el meditador se encuentra en la actitud necesaria para abrirse a otras energías, para abrirse a diferentes vibraciones.
¿Cómo hacerlo?: Entra en meditación, en este caso, es recomendable una meditación silenciosa. Conecta con tu respiración, y cuando todo/a tú seas respiración, date permiso para conectar con otras energías. Puedes decir en tu interior: “Todas mis sensaciones están relacionadas con………..”. A partir de ese momento, cualquier sensación que aparezca en tu campo energético o en tu cuerpo físico, no es tuya, es de esa persona con la cual te has relacionado. Puedes seguir tu meditación manteniéndote en esa sensación, si la mantienes sin juzgar y sin cuestionar, llegará un momento en que habrá desaparecido de tu conciencia. En ese momento habrás hecho de terapeuta energético, porque al desaparecer de tu conciencia la sensación de la energía, habrá cesado la causa que estaba generando esa energía en la otra persona.
Esta es la base de algunas terapias de sanación energética. Aunque como nunca debemos interferir en cuestiones de otras personas, para utilizar esta técnica en sanación, en necesario la autorización de la otra persona.
Como puedes ver, todo conduce a lo mismo: Parar el pensamiento, vivir desde el interior, fluir con la energía, fluir con la vida, vivir el presente. Sentir y no pensar.

Publicado por Alfonso Vallejo