jueves, 22 de septiembre de 2011

LO ÚNICO QUE TIENES QUE HACER ES ACEPTAR PLENAMENTE ESTE MOMENTO.

Entonces puedes estar cómodo en el aquí y ahora, y a gusto contigo mismo. Pero ¿necesitas tener una relación contigo mismo? ¿Por qué no puedes simplemente ser tú mismo? Para tener una relación contigo mismo te divides en dos: «yo» y «mí mismo», sujeto y objeto. Esta dualidad mental es la causa fundamental de toda la complejidad innecesaria, de todos los problemas y conflictos de tu vida. En el estado de iluminación, tú eres tú mismo: «tú» y «tú mismo» se funden en uno. No te juzgas, ni sientes pena por ti, ni te sientes orgulloso de ti, ni te quieres, ni te odias, etc. La división causada por la conciencia autorreflexiva queda sanada, la maldición desaparece. Ya no hay un «yo» que tengas que proteger, defender o alimentar. Cuando estás iluminado, hay una relación que dejas de tener: la relación contigo mismo. Una vez que has renunciado a ella, todas las demás relaciones serán relaciones de Amor. PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA

AUTOLIBERACIÓN INTERIOR......

El amor es la única necesidad que tiene el ser humano... Amar y ser él mismo. La sexualidad no es amor. El amor dice: "No soy yo quien te amo, sino que es el amor el que está aquí, es mi esencia, y no puedo menos que amar." Eso surge libremente cuando estás despierto y se han caído tus programaciones. Cuando comprendes que eres felicidad no tienes que hacer nada. Sólo dejar caer las ilusiones. El apego se fomenta porque tú te haces la ilusión (porque así te lo han predicado y lo has leído en mucha literatura barata) de que tienes que conseguir la felicidad buscándola fuera; y esto hace que desees agarrarte a las personas que crees te producen felicidad, por miedo a perderlas. Pero como esto no es así, en cuanto te fallan, o crees que te fallan, vienen la infelicidad, la desilusión y la angustia. La aprobación, el éxito, la alabanza, la valoración, son las drogas con las que nos ha hecho drogadictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible. Lo importante es desengancharse, despertando, para ver que todo ha sido una ilusión. La única solución es dejar la droga, pero tendrás los síntomas de la abstinencia. ¿Cómo vivir sin algo que era para ti tan especial? ¿Cómo pasarte sin el aplauso y la aceptación? Es un proceso de sustracción, de desprenderte de esas mentiras. Arrancar esto es como arrancarte de las garras de la sociedad. Habías llegado a un estado grave de incapacidad de amar, porque era imposible que vieras a las personas tal como son. Si quieres volver a amar, tendrás que aprender a ver a las personas y las cosas tal como son. Empezando por ti. Para amar a las personas has de abandonar la necesidad de ellas y de su aprobación. Te basta con tu aceptación. Ver claramente la verdad sin engaños. Alimentarte con cosas espirituales: compañía alegre, camaradería sin apegos, y practicando tu sensibilidad con música, buena lectura, naturaleza... Poco a poco, ese corazón que era un desierto siempre lleno de sed insaciable, se convertirá en un campo inmenso produciendo flores de amor por todas partes, mientras suena para ti una maravillosa melodía: has encontrado la Vida. Piensa en uno de los pasajes del Evangelio en que Jesús, después de despedir a la gente, se queda solo. ¡Qué hermoso es ese amor! Sólo el que sabe independizarse de las personas sabrá amarlas como son. Es una independencia emocional, fuera de todo apego y de toda recriminación, lo que hace que el amor sea fuerte y clarividente. La soledad es necesaria para comprenderte fuera de toda programación. Sólo la luz de la conciencia es capaz de expulsar todas esas ilusiones y pesadillas en las que estamos viviendo y, con ellas, expulsar también los rencores, todas las necesidades y los apegos. ¿Cómo empezar? Llamando las cosas por su nombre. Llamar deseos a los deseos y exigencias a las exigencias, y no disfrazarlas con otros nombres. El día en que entres de pleno en tu realidad, el día en que ya no te resistas a ver las cosas como son, se te irán deshaciendo tus ceguedades. Puede que aún sigas teniendo deseos y apegos, pero ya no te engañarás. Aliméntate bien con placeres naturales: disfrutando de la naturaleza, ejercitando los placeres del tacto, del oído, de la vista, del gusto, del olfato. Hay un mundo por descubrir desde nuestros sentidos atrofiados. Te darás cuenta de que no hace falta otra cosa para ser mucho más feliz de lo que consigues ser ahora. Sentirte libre, autónomo, seguro de ti a pesar de reconocerte con todas las limitaciones, o quizá por ello, porque has aceptado el ser sin límites que eres, pero con todas las formas mediocres en las que te desenvuelves. Sólo conectarte con la realidad te hará fuerte y no necesitarás apoyos ni apegos. Todos somos necesarios. Poder decir a tus amigos: "No pongas tu felicidad en mí porque yo puedo morirme o decepcionarte. Pon tu felicidad en la vida y te darás cuenta de que, cuando quedas libre, es cuando eres capaz de amar." El amar es una necesidad, pero no lo es el ser querido, ni el deseo. El vacío que llevamos dentro hace que tengamos miedo de perder a las personas que amamos. Pero ese vacío se llena sólo con la realidad. Y cuando estás en la realidad ya no echas de menos nada, ni a nadie. Te verás libre y lleno de felicidad, como las aves. AUTOLIBERACIÓN INTERIOR ANTHONY DE MELLO

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Amar sin esperar...

Amar sin esperar...
ser amados, pero también trabajar sin esperar ser reconocidos ni recompensados, esto es lo que debéis conseguir. Comprended que no hay peor obstáculo que esperar ser apreciados por nuestro trabajo. Esperáis, esperáis… y esta espera es paralizante, perdéis vuestro impulso. En realidad, el ser humano sólo puede desarrollarse en la actividad, la de su cuerpo físico, pero sobre todo la de su corazón, de su intelecto, de su alma y de su espíritu. Cuándo esperáis recibir agradecimiento, de la forma que sea, ¿no sentís acaso que os limitáis, que os ensombrecéis? Actuad sólo porque sentís que es útil y bueno, es todo. No esperéis nada a cambio, y viviréis en la libertad y la luz." Omraam Mikhaël Aïvanhov

domingo, 18 de septiembre de 2011

Despertarnos para despertar. ¿Educar a los niños?...o me tragaba el sistema o me retiraba...

Hay un dicho popular que dice “ignorancia es bendición”. Esta expresión nos dice que aparentemente puede resultarnos más aliviador, menos doloroso y con menos responsabilidad sobre nuestros hombros, no saber y hacer sistemática y mecánicamente lo que siempre hemos hecho sin replantearnos nuevas posibilidades. Mucho de lo que hemos recibido en nuestra educación ha sido dado desde este lugar, por supuesto que no todo, pero ahora hablemos de aquello que hemos recibido como un dogma: “Esto se hace así… Esto es así… Así son los pasos”, para que nosotros sistemáticamente lo reprodujéramos. Pero, desde ayer a hoy algo cambió. En el fondo, en su interior, usted se siente incómodo, ya no le resulta una bendición su “ignorancia”, y como un despertador que suena y suena, surge la gran pregunta: “¿y si hay otra opción?”. Esta pregunta, que parece tan insignificante y pasajera, en realidad representa a un nuevo portal que se abre en su vida. El Universo responde, estaba esperando que le abramos, desde nuestra libertad, esa nueva puerta. La duda, pregunta o pequeña reflexión sobre nuestros actos, abre un caudal de posibilidades: Escuchamos en el colectivo hablar a alguien de este tema; pasamos por una librería y un libro nos cautiva la atención; un amigo nos llama y nos cuenta apasionado lo nuevo que está descubriendo, que “casualmente” es lo mismo que usted empieza a vivir; escucha la radio, mira una película, alguien dice una palabra que le llama la atención, tiene un sueño, aparece un problema que lo pone en una encrucijada, y de repente, usted despertó. Todas las posibilidades que no existían se empiezan a descubrir; es como si las nubes se abrieran y le mostraran los nuevos paisajes que estaban detrás. El camino se abre y se hace fácil, y el conocimiento, de sí mismo y la existencia, se vuelve su mayor bendición. Pero, la memoria de lo viejo, información residual y patrones que han dominado su vida hasta el momento, no tardan en aparecer y le plantean la duda. Por un lado usted siente: “esta es la vida que siempre quisiste vivir”, y por otro, afloran dudas, miedos, patrones fuertemente arraigados en su memoria emocional y mental. Sumado a esto, su miedo se refleja afuera, personas allegadas, por intentar desde lo que saben o no saben, ayudar, suman más miedo al proceso de cambio. Pero ¿dónde está esa seguridad que tuve?, ¿cuál es la verdad? Usted mira hacia atrás, mira hacia adelante y confundido decide refugiarse en el lugar de siempre: trata de hacer lo de siempre, pero, aunque la mente y la emoción le reclamen el viejo lugar, algo cambió. Usted supo lo que es sentirse empoderado, dueño de sus decisiones, un Espíritu libre. Usted ya no es el mismo… Aparece el coraje, la valentía, la toma de poder personal: Se mira al espejo y ve en sus ojos a un nuevo Ser Humano, un Ser humano más sabio, más auténtico, más pleno, y ahí reconoce que sus pasos a partir de ese momento deben ser otros. Cambiar ya no da miedo, da permiso, da poder y libertad. Estamos en esta transición, personalmente atravesamos todos estos cambios, y por supuesto estos cambios repercuten en todas las áreas de nuestra vida. Y ¿qué lugar ocupan los niños que están llegando hoy a la tierra con respecto a esta transición? ¿Qué les pasa ante estos movimientos?, ¿qué nos pueden ofrecer, qué les podemos dar? ¿Qué educación les daremos, basados en la vivencia de qué mundo lo haremos? Soplemos las nubes que están cubriendo nuestro discernimiento, las nuevas posibilidades de educación. De la mano de una revolución personal, podemos tomar y ejercer los nuevos roles que nosotros y el mundo están necesitando. Así veremos surgir a los nuevos padres y nuevos docentes, aquellos que con poder reconocen su nuevo rol y están decididos a practicar con responsabilidad lo nuevo. Aquí comparto con ustedes una carta de un docente que habla de este proceso. Que sea inspirador y que genere cadenas, uniones de seres que en libertad deciden vivir la vida que anhelan. Carta de Guillermo A., Docente ¿Educar a los niños? Me causa una gracia muy grande esta cuestión que tantas veces escuché, leí, etc… Gracia porque detrás de esa hermosa palabra “educar” se ha hecho tanto desmán. Por un lado sé que así tenía que ser, que obedecía a un tipo de energía y a un plan superior, etc., pero ¡ya fue! ¡¡Estamos en lo nuevo!! La educación ha entrado de la mano de “ellos”… nuestros niños. Hay tantas definiciones de educar pero creo que la única válida es la que desde la etimología la define como “sacar afuera”, entonces, si “educar” es sacar afuera, hace rato que estamos haciendo las cosas al revés… Educar presupone que cada uno trae consigo TODO, y solo estamos como hermanos mayores de estos niños para estimularlos, y en una profunda entrega de amor nuestra, logren sacar afuera quiénes son y de qué manera su alma va a elegir expresarse en este plano encarnativo. En las escuelas una vez que empiezan el primer grado se acaban tantas cosas… ¡si tan solo siguieran conservando algunas cosas del jardín de infantes! He sido muy feliz siendo docente; con dolor lo he dejado, no podía ya con este sistema que de alguna manera me obligaba a corromperme transmitiendo conceptos que solo colaboran con la fragmentación y el odio a sí mismo y entre pueblos, etc. Uy Dios, es largo de contar y duele. Yo quizás no haya sido un Maestro perfecto pero si hay algo que cualquiera de mis alumnos recuerda es el amor que les di y la alegría de tener al profe!! Aunque a más de uno hube de llamarle fuerte la atención y quizás no he sido justo… En fin humanidades; pero cuando fui “dándome cuenta” ya no podía estar, se me fue la alegría por ser docente: o me tragaba el sistema o me retiraba; y aquí estoy, sin trabajo pero feliz de haber sido coherente con mi sentir y actuar desde el amor. Por amor deje la docencia, por amor no podía permitir que ningún niño reciba mi mal humor por no estar feliz en mi tarea o por no creer ya en lo que hacía. Si por mi hubiese sido ni la bandera les hacía prometer. Ay Dios, les hacemos “prometer” que la van a defender con su vida si es necesario y también decimos educarlos para la paz!!!! Y ellos tan bonitos! Con que alegría hacen cada cosa… Empiezan con tanto amor su primer grado, y a medida que pasan los años, cada vez están con menos ganas de ir al cole… al punto que cada vez que hay un paro y se suspenden las clases se escucha un “BIEN!!!!!!!!!!!!!!!!” como si fuese lo mejor que pudiera sucederles. Qué lejos estamos de comprender qué clase de niños tenemos, y que si no hacemos algo pronto, seguiremos formando adultos tristes y agresivos por no haber sido respetados como seres divinos que son, por no conocer sus frecuencias, etc. Ruego que llegue el día en que en la escuela se hable del amor como la única energía y sea esa la única bandera a la que le prometan “lealtad”, que los aborígenes no se estudien como gente rara que estaba acá antes de “nosotros” sino que seamos uno con ellos y sus enseñanzas y las practiquemos!! Que se estimule a cada uno dentro de sus potencialidades, que se hable desde el corazón y se cante!, se baile!, y todo lo que sea expresión artística, no sea una materia “especial” sino una única materia! Que todos los/las maestras les digan a sus alumnos “TE AMO”, y en vez de un “esmérate más” en la libreta escolar, se coloquen frases de amor. Cómo puede existir que un niño tenga miedo de equivocarse!! ¿Cómo se aprende sino? ¿Cómo se puede calificar lo que un niño hace en una escala numérica?, ¿para qué? Años de educación, de cambios para mejoras en el “sistema educativo”, y cómo está el mundo. MIRA EL MUNDO Y VERAS EL RESULTADO DE LA EDUCACION! Puras teorías al respecto, tanta palabra hablada y escrita, en fin… no me vengan con basta de utopías! Mi frase preferida es aquella que dice “PONGAMOS LOS PIES SOBRE LA TIERRA….SOÑEMOS LO IMPOSIBLE”. Si alguien tiene el cómo crear esa escuela, cuente con este docente ad honorem si es necesario!!! Abrazotes de sol!!!
...El resentimiento es la emoción que acompaña a las lamentaciones y a los rótulos mentales, y refuerza todavía más el ego. El resentimiento equivale a sentir amargura, indignación, agravio u ofensa. Resentimos la codicia de la gente, su deshonestidad, su falta de integridad, lo que hace, lo que hizo en el pasado, lo que dijo, lo que no hizo, lo que debió o no hacer. Al ego le encanta. En lugar de pasar por alto la inconciencia de los demás, la incorporamos en su identidad. ¿Quién lo hace? Nuestra inconciencia, nuestro ego. Algunas veces, la "falta" que percibimos en otra persona ni siquiera existe. Es una interpretación equivocada, una proyección de una mente condicionada para ver enemigos en los demás y elevarse por encima de ellos. En otras ocasiones, la falta puede existir pero la amplificamos al fijarnos en ella, a veces hasta el punto de excluir todo lo demás. Y fortalecemos en nosotros aquello contra lo cual reaccionamos en otra persona. No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos. Pero solamente podemos estar en un estado donde no hay reacción si podemos reconocer que el comportamiento del otro viene del ego, que es una expresión de la disfunción colectiva de la humanidad. Cuando reconocemos que no es personal, se pierde la compulsión de reaccionar como si lo fuera. Al no reaccionar frente al ego logramos hacer aflorar la cordura en los demás, es decir, oponer la conciencia incondicionada a la condicionada. En ocasiones quizás sea necesario tomar medidas prácticas para protegernos contra personas profundamente inconscientes. Y podemos hacerlo sin crear enemistad. Sin embargo, la mayor protección es permanecer en la conciencia. Una persona se convierte en enemiga cuando personalizamos la inconciencia de su ego. No reaccionar no es señal de debilidad sino de fuerza. Otra forma de expresar la ausencia de reacción es el perdón. Perdonar es pasar por alto o no reparar. No reparamos en el ego sino que miramos la cordura alojada en la esencia de todos los seres humanos. Al ego le encanta quejarse y resentirse no solamente con respecto a otras personas, sino también a las situaciones. Lo mismo que se le hace a una persona se le puede hacer a una situación: convertirla en enemiga. La implicación siempre es: esto no debería estar sucediendo; no quiero estar aquí; no quiero tener que hacer esto; es una injusticia conmigo. Por supuesto el peor enemigo del ego es el momento presente, es decir, la vida misma. No se deben confundir las quejas con el hecho de hacer ver a una persona una deficiencia o un error a fin de que pueda corregirlo. Y abstenerse de quejarse no significa necesariamente tolerar la mala calidad o la mala conducta. No es cuestión de ego decirle a un mesero que la sopa está fría y que debe calentarse, siempre y cuando nos atengamos a los hechos, los cuales siempre son neutros. Renegar es decir "Cómo se atreve a traerme una sopa fría". Hay allí un "yo" al cual le encanta sentirse personalmente ofendido por la sopa fría y que va a sacar el mayor provecho de la situación, un "yo" que disfruta cuando encuentra la falta en el otro. Las quejas a las cuales nos referimos están al servicio del ego, no del cambio. Algunas veces es obvio que el ego realmente no desee cambiar a fin de poder continuar quejándose. Trate de atrapar a la voz de su mente en el momento mismo en que se queja de algo, y reconózcala por lo que es: la voz del ego, nada más que un patrón mental condicionado, un pensamiento. Cada vez que tome nota de esa voz, también se dará cuenta de que usted no es la voz sino el ser que toma conciencia de ella. En efecto, usted es la conciencia consciente de la voz. Allá en el fondo está la conciencia, mientras que la voz, el pensador, está en primer plano. Es así como usted se libera del ego, de la mente no observada. Tan pronto como tome conciencia del ego que mora en usted, deja de ser ego para convertirse en un viejo patrón mental condicionado. El ego implica inconciencia. La conciencia y el ego no pueden coexistir. El viejo patrón o hábito mental puede sobrevivir y reaparecer durante un tiempo porque trae el impulso de miles de años de inconciencia colectiva, pero cada vez que se lo reconoce, se debilita. Eckhart Tolle,
El amarse a uno mismo, no quiere decir que seamos egoístas, por el contrario es cuando tenemos la capacidad de poder amar a los demás sin carencia del mismo. Cuando estamos muy ávidos de amor y lo buscamos fuera de nosotros, este amor se nos vuelve tormentoso ya que estamos con él desde nuestras carencias y reconocimientos de que nosotros no sabemos cómo amarnos. Amarnos a nosotros mismos, es lo más lindo que existe ya que es el aceptarnos tal como somos, ser menos rígidos y hasta fuertes con nosotros mismos. Dejemos de ofendernos diciéndonos algunas de estas expresiones: Yo si soy estupid@, yo no valgo nada, yo si soy brut@, no me merezco ser feliz, soy un incapaz, y así tantas palabras fuertes que nos decimos y nos hacemos tanto daño. Hoy te invito a que comiences amarte, honrarte y llenarte de mucha ternura, reconocimiento y valor hacia ti mism@ en tu vida. Te doy una actividad rápida pero efectiva: Di tu nombre en voz alta, y te abrazas y dices, Me amo y Me honro y vuelves a decir tu nombre, Repítelo 3 veces seguidos. Si sientes ganas de llorar, rabia, o tan solo deseo de seguir estando en ese estado de amor hacia ti mismo pues hágalo, no te límites ni te sabotees tu amor. De esta manera reconociendo el amor hacia ti, veras que vas a poder amar al mundo entero sin carencias, ataduras ni culpas. Serás completamente pleno de amor y sobre todo Libre. Recuerda el Amor es libre, si tú te sientes libre y amado por ti mism@, estas en la Energía del Amor Verdadero. Así que amarnos cada día más. Con todo mi amor, los dejo llenos de mucho amor y paz. Jazmin Rebeca Ugarte.

Ho oponopono - dejar el control

TRASCENDER TU CONDICIONAMIENTO

Te guste o no te guste, todos nosotros hemos sido condicionados para pensar y actuar de formas que se han hecho automáticas. Tenemos que imaginar cómo superar ese condicionamiento si queremos tener acceso a nuestro yo superior. Puedes estar seguro de que el ego no se tomará a bien esta clase de esfuerzo. Pedirle al ego que contribuya a disminuir su propia importancia, para que tú puedas tener acceso a tu yo superior equivale a tratar de sostenerse sobre los hombros. El ego es tan incapaz de apartarse, como deferencia ante el espíritu, como el ojo es capaz de verse a sí mismo o la punta de tu lengua es capaz de tocarse a sí misma. Así pues, tu tarea se convierte en un montón de paradojas. Si confías en que tu ego te ayude a superar sus propias influencias, no harás sino fortalecer el dominio que ejerce sobre ti. Tienes que imaginar cómo emancipar la conciencia de las limitaciones de tu mente y de tu cuerpo. En el estado del ego te experimentas generalmente a ti mismo como una entidad separada. Para ir más allá de este condicionamiento querrás empezar a verte como humanidad, antes que como una forma separada de un cuerpo. Dicho con palabras muy sencillas, si tienes la sensación de hallarte desconectado del resto de la humanidad y ser verdaderamente una entidad separada que necesita ponerse a prueba a sí misma y competir con los demás, no podrás manifestar el deseo de tu corazón. La manifestación no se refiere a conseguir cosas que no estén aquí. Se trata más bien de atraer lo que ya está aquí y forma parte de ti mismo en un nivel espiritual. Si permaneces separado, aquello que deseas que se manifieste será continuamente inalcanzable para ti. Si desplazas esa conciencia a tu alrededor y puedes verte a ti mismo como parte de lo que deseas, habrás trascendido el condicionamiento de tu ego, y de todos los demás egos que hayan contribuido a este proceso en tu vida. Con la toma de conciencia de Dios dentro de ti mismo, no sólo disuelves la identificación de tu ego como separado de Dios, sino que dejas atrás tus viejas formas de verte a ti mismo. Al despertar a tu yo superior, superarás con la práctica tu condicionamiento como ser separado. A continuación se indican algunos de los pensamientos condicionados que hacen que el ego domine tu vida y te impiden materializar lo que tú deseas y lo que te desea a ti. 1. No tengo control sobre mi vida. Esa fuerza se halla situada fuera de mí. Esta clase de respuesta condicionada a las circunstancias de tu vida sitúa la responsabilidad al margen de ti y se convierte en una excusa útil cuando tu vida no sigue el camino que a ti te gustaría que siguiera. Puedes cambiar esta percepción en cualquier momento y empezar a confiar en que la fuerza vital del universo es exactamente lo que tú eres. Piensa cada día en esta idea percibiendo cómo fluye la fuerza vital a través de ti. Aleja tu atención de los pensamientos dominados por el ego acerca de las circunstancias de tu vida, y céntralos en el momento presente, observando conscientemente cómo respiras, los sonidos, las texturas, los olores y escenas que experimenta la fuerza vital a través de ti. Practica el alejamiento de los pensamientos acerca de tu vida en un momento dado, y procura experimentar la fuerza de la vida fluyendo a través de tus sentidos. 2. La gente no puede manifestar, todo depende de cómo caiga el dado cósmico. Es una idea muy popular, sobre todo entre aquellos que se encuentran en circunstancias que no les son propicias. Echar la culpa de lo que sucede a alguna fuerza externa e invisible que controla el universo es un hábito de condicionamiento que conduce a la descapacitación y, en último término, a la derrota. Tendrás que desprenderte de esta alucinación de que no tienes capacidad para atraer lo que deseas. Ten en cuenta que no estás practicando la magia cuando aprendes a manifestarte, sino que simplemente manifiestas un nuevo aspecto de ti mismo que ha permanecido oculto. El universo no es algo que esté fuera de ti. Tú eres el universo. Tú eres esa fuerza que se manifiesta en todas las cosas, incluso en aquellas que no han logrado aparecer en tu vida hasta ahora. Recuerda, será lo que tú quieras que sea. Si crees que no puedes hacer algo, eso es precisamente lo que sucederá. «No puedo» conduce a la siguiente respuesta condicionada. 3. Lo he intentado antes y nunca ha funcionado. En este caso, la respuesta condicionada estriba en creer que, si intentas algo y fracasas, cualquier nuevo intento resultará en un fracaso. Aquí, la palabra clave es «intentar». Intentar algo significa esforzarse, trabajar por conseguir algo, dedicarle una gran cantidad de esfuerzo, establecer objetivos y así sucesivamente. Deja el libro por un momento e intenta tomar un lápiz de la mesa. Simplemente, intenta tomarlo. Descubrirás que no existe eso de «intentarlo». O lo tomas o no lo tomas. Punto. Lo que tú llamas intentar tomarlo, es, simplemente, no tomar el lápiz. Despréndete de tu obsesión por el pasado y los intentos y, en lugar de eso, permanece relajado y tranquilo, centrado en el momento presente, observando tu fuerza vital libre de juicios y explicaciones. Verás como las cosas buenas empiezan a multiplicarse en tu vida a medida que comprendas que tienes capacidad para influir en lo que te pase y que hay todo un universo lleno de abundancia esperándote una vez que abandones ese razonamiento que dice que tu pasado tiene que ser tu presente. La razón por la que no has logrado manifestar lo que deseas es porque te encuentras apegado a una idea errónea. Tu pasado es una ilusión. Es el camino que has dejado atrás, y no puedes volver a él, al margen de lo que creas. Ahora estás en el presente, y el camino que tienes ante ti está lleno de cosas nuevas que no has hecho aún. Ahora puedes cambiar esa actitud a partir de tu mundo interior. 4. Sólo pueden manifestarse los seres altamente evolucionados. Así es como habla el ego, diciéndote que estás separado y eres distinto de tus maestros espirituales y de otros que viven en los niveles más altos. Aun cuando cada práctica espiritual te anime a ver aquello de divino que hay en ti, a saber que posees la misma mente que tu maestro, y a descubrir el reino de los cielos dentro de ti mismo, tu ego no puede aceptarlo. Se halla entregado a la separación y te convence de que eres menos que esos otros seres altamente evolucionados de los que has oído hablar. Rechaza esos pensamientos e imagina cómo esa fuerza invisible que es la esencia divina que hay en ti te une a los demás seres. Nunca pongas a otros por encima o por debajo de ti, considéralos como a iguales. Es necesario asimilar esta idea plenamente antes de poder experimentar una verdadera transformación. Estos son algunos de los pensamientos que dan vueltas en tu cabeza cada vez que contemplas la idea de tener lo que deseas. El primer principio espiritual te ayudará a superar tus condicionamientos. Para ello deberás adoptar una nueva actitud con respecto a ti mismo y aplicarla en la vida cotidiana. Más que invitarte a leer sorbre tu yo superior, te animo a que lo conozcas, a que lo busques en ti mismo y nunca vuelvas a dudar de él. Tener una filosofía es inútil si se trata simplemente de una lista memorizada de rituales y enseñanzas de los expertos. Para que una filosofía funcione tiene que convertirse en una pauta de energía que utilices en tu vida cotidiana. Tienes que poseer una verdad eterna, al mismo tiempo que una calidad utilitaria que te la haga sentir. Sé que es cierto porque yo mismo la he aplicado y funciona. También tú tienes un yo superior, y puedes llegar a conocerlo tanto en su dimensión visible como en la que no lo es. Una vez que te hayas convencido de esto, perderá tu poder la convicción de que el ego es la fuerza motivadora y dominante en tu vida. Te animo a seguir las siguientes sugerencias para desarrollar este primer principio como una parte permanente de tu conciencia total. Este plan de acción funcionó para mí. Si me encuentro con una duda, regreso a este plan de cuatro puntos, que siempre me permite volver a reconciliarme con mi yo superior. W a y n e W . D y e r

ENERGIA GRATIS PARA TODOS . PARA SIEMPRE ! ! ! !

CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos las sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no. El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse. En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien. La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir, evitando arrojar tu malestar sobre otros. Todo lo que hagas hacia otro te será devuelto con creces, al margen de que sea "bueno" o "malo" lo que hayas vertido. Conclusión: La mayoría de las creencias aquí enunciadas están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer porque necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu. Amablemente, le podemos decir al ego que: “A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”. Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interno, nunca podemos fallar. APRENDE A CONOCERLO EN LA QUIETUD DE TU SILENCIO INTERIOR Autor Desconocido
Trate de atrapar a la voz de su mente en el momento mismo en que se queja de algo, y reconózcala por lo que es: la voz del ego, nada más que un patrón mental condicionado, un pensamiento.Cada vez que tome nota de esa voz, también se dará cuenta de que usted no es la voz sino el ser que toma conciencia de ella. En efecto, usted es la conciencia consciente de la voz.Allá en el fondo está la conciencia, mientras que la voz, el pensador, está en primer plano.Es así como usted se libera del ego, de la mente no observada. Eckhart Tolle