miércoles, 9 de junio de 2010

La observación de sí

La observación de sí

Todas las enseñanzas psicobioenergéticas tienden a desarrollar una nueva percepción de la vida y del propio ser.

Se empieza:

1. Reconociendo las actitudes que uno asume en la vida y observando cuántas de ellas son impuestas por los códigos de la sociedad en que vivimos y cuántas son naturales del propio ser.

2. Aprender a percibir la naturaleza interior de sí mismo.

3. Descubrir la imagen que se tiene de uno mismo.

4. Descubrir los propios topes dentro de esa maquinaria bastante compleja que se toma como uno mismo y que es la propia personalidad.

5. Descubrir con el tiempo que uno no tiene un solo yo, sino muchos yoes en sí mismo.

6. Aprender a separarse de sí mismo por medio de la práctica de la observación de sí y avanzar en el camino de la vida en armonía con la propia naturaleza sin experimentar sufrimientos en niveles mentales, que son inútiles y desgastan el nivel de energías vitales. Observarse y descubrirse es un trabajo que solo se alcanza con la práctica de la introspección, tomando cada pensamiento, sentimiento o cada punto de vista, como un hecho psíquico que nos lleva a crear una separación y una selección de interiores creando con ello un núcleo de energía positiva, rechazando o tomando aquello que permite desterrar los malos pensamientos o sentimientos que provienen de esos yoes que nos debilitan y afectan nuestra estructura física y psíquica.


En síntesis, la observación lleva a “separar la paja del trigo” y nos exige algo de comprensión y saber distinguir el sabor de una frutilla o de una manzana sintiendo que los múltiples sabores impregnan nuestro ser y con ellos las nuevas influencias que abren los caminos hacia nuestra vida interior. Recordemos que llevando a la práctica el trabajo interior por medio de la observación de sí, contribuimos a propagar en el mundo un proceso de crecimiento personal, formando parte de una generación de Sanadores del Alma y del Cuerpo.

Es la mayor contribución que cada ser puede brindar a la humanidad. A medida que se pueda avanzar en el profundo conocimiento del viejo proverbio “conócete a ti mismo” se irá desarrollando una nueva conciencia terreno-celeste. Con ella se enriquecerá la vida y el espíritu en el camino del Conocimiento Universal, creando núcleos de almas en plenitud y armonía con el Universo llevando Luz a los problemas mundiales y transformando la vida en el planeta Tierra, para que todo funcione mejor y los seres se sientan integrados en la LUZ del Conocimiento Universal.

Carolina Roman

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