domingo, 2 de mayo de 2010

El Encuentro de Almas Gemelas...

El más maravilloso de los encuentros es el de dos almas gemelas, en el que las cuestiones del cuerpo físico pasan a ocupar un nivel inferior. El calor de los ojos de los enamorados derrite la barrera que la carne impone y los deja pasar de lleno a la contemplación del alma. Alma que, al ser idéntica, reconoce la energía del compañero como propia.
El reconocimiento empieza en los centros receptores de energía del cuerpo humano: los chakras. Existen 7 chakras. A cada uno le corresponde un sonido dentro de la escala musical y un color del arco iris. Cuando son activados por la energía proveniente del alma gemela, vibran a todo su potencial y producen un sonido. Obviamente, en el caso de las almas gemelas, cada chakra resuena y es, al mismo tiempo, el resonador del chakra de su compañero. Estos dos sonidos idénticos, armonizados, generan una sutil energía que circula por la espina dorsal, sube hasta el centro del cerebro y de ahí es lanzada hacia arriba, desde donde inmediatamente después cae convertida en una cortina de color que baña el aura de arriba abajo.
Existe una diferencia abismal entre los apareamientos de cuerpos de almas diferentes y los de cuerpos de almas gemelas. En el primer caso, hay una urgencia por la posesión física, y por más intensa que llegue a ser la relación, siempre va a estar condicionada por la materia. Nunca se logrará la comunión perfecta de almas por más afinidad que haya entre ellas. A lo más que se puede llegar es a obtener un enorme placer físico, pero no pasa de ahí.
En el caso de las almas gemelas la cosa se pone más interesante, pues la fusión entre ellas es total y a todos los niveles. Así como hay un lugar dentro del cuerpo de la mujer para ser ocupado por el miembro viril, entre átomo y átomo de cada cuerpo hay un espacio libre para ser ocupado por la energía del alma gemela, o sea, que estamos hablando de una penetración recíproca, pues cada espacio se convierte al mismo tiempo en el contenedor y en el contenido del otro: en la fuente y el agua, en la espada y la herida, en el sol y la luna, en el mar y la arena, en el pene y la vagina. La sensación de penetrar un espacio sólo es equiparable a la de sentirse penetrado. La de mojar, a la de sentirse mojado. La de amamantar, a la de ser amamantado. La de recibir el tibio esperma en el vientre, a la de eyacularlo. Los dos son motivo de orgasmo. Y cuando todos y cada uno de los espacios que hay entre átomo y átomo de las células del cuerpo han sido cubiertos o han cubierto, que para el caso es lo mismo, viene un orgasmo profundo, intenso, prolongado.
La fusión de las dos almas es total y ya no hay nada que la una no sep14.000 vidas anterioresa de la otra, pues forman un solo ser. La recuperación de su estado original las hace conocedoras de la verdad. Cada uno ve en el rostro de su pareja los rostros que la otra ha tenido en las a su encuentro...

( De la Ley del Amor, Laura Esquivel 1995)


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