jueves, 29 de julio de 2010

Tercer chakra Manipura

El nombre en sánscrito es Manipura que significa "Gema Brillante". Se visualiza como color amarillo. Se localiza entre el ombligo y el plexo solar. Guarda relación con el elemento fuego. Rige el sistema del metabolismo y es el responsable de la regulación y la distribución de la energía metabólica en todo el organismo. El aparato digestivo es parte importante de dicho sistema. Los órganos asociados son los del aparato digestivo y los músculos. Las glándulas son el páncreas y las suprarrenales.
El plexo solar es una fuente brillante de poder para las personas que conocen su propio valor y que tienen un sentido real de su identidad. Un plexo solar fuerte y flexible proviene del hecho de aceptar los desafíos de la vida.
Cualquier actitud negativa o poco afectuosa que tenga respecto de sí mismo resta fuerza a esta energía vital. Uno debe estar dispuesto a desarrollar una sólida sensación de su valía , tanto interior como exteriormente.
Cuanto más nos conocemos y nos amamos, más cosas buenas llegarán hasta nosotros. Cuando construimos un centro interior viable, todo lo bueno e íntegro de la vida es atraído por nosotros. Este centro viable también se opondrá a todo lo que es negativo y oscuro.
El chakra del plexo solar es la sede de nuestros instintos. En él se digieren las experiencias de la vida . Aquí bloqueamos nuestras emociones como la cólera, la agresividad , el disgusto, el horror, el temor y también el miedo al fracaso y a la muerte. Aquí es donde experimentamos la ansiedad y donde nuestro espíritu se siente agobiado.
Representa el poder, la acción, la voluntad, la vitalidad. Se trata de desarrollar el poder como integración, la fuerza interior que nos conecta con las potencias de la vida. El poder únicamente se ejerce haciendo algo y eso es potenciar los cambios o las ideas. De este modo reemplazamos el "poder sobre algo" por "poder para hacer algo". El verdadero poder de cualquier grupo u organismo depende de su solidaridad, su unidad, su capacidad para combinar y coordinar sus fuerzas internas. El poder dependerá también de nuestra capacidad para combinar la diversidad y para sacar del todo alguna cosa nueva. Por obra de la alienación y el aislamiento, hemos perdido el concepto del poder interior, del poder de la conexión, de la unión, de la fusión. Y sin eso, no hacemos sino anquilosarnos, perder nuestra chispa, nuestro entusiasmo, nuestra voluntad y nuestros deseos. Generalmente se busca el poder por la satisfacción del amor propio y no por la capacidad para servir mejor al interés general. El poder sin finalidad es puro capricho, y muchas veces incluso peligroso.
El poder depende de la energía, tal como la supervivencia depende de la materia y la sexualidad del movimiento. Si queremos producir un cambio efectivo debe entrar en funcionamiento la voluntad. De la elección nace la voluntad. En la voluntad se combinan la mente y la acción, la dirección consciente del deseo, los medios con los cuales creamos nuestro futuro. Sin voluntad no es posible el poder personal y así ella se convierte en una clave primaria para el desarrollo del tercer chakra. La verdadera voluntad requiere comunicación profunda con uno mismo, confianza en el propio albedrío y disposición para asumir riesgos y aceptar las responsabilidades que derivan de esos riesgos. El que se atreve a usar su voluntad fortalece la conciencia en sí mismo, y ésta a su vez refuerza la voluntad. Es como un músculo, para desarrollarlo hay que ejercitarlo. Igual que el poder, la voluntad se asocia generalmente con las nociones de disciplina, control y manipulación. Nuestra voluntad florece cuando estamos relajados, felices y en sintonía con nosotros mismos. Para que la voluntad se ejerza, es preciso también que permanezcamos en contacto con nuestros deseos. Los atributos de poder del tercer chakra son la voluntad, la vitalidad y la autodisciplina, que en último término derivan de la autoestima. Cuando ésta se halla alta, actuamos con seguridad, aplomo, disciplina y entusiasmo vital. Cuando está baja, andamos llenos de dudas y nos recriminamos a nosotros mismos. Si esta zona está muy congestionada, puede conducir a una falta de energía crónica. En caso extremo quedamos en un estado de inercia. Es un ciclo paralizante.
Es lo que ocurre cuando la vergüenza se apodera del tercer chakra. La vergüenza es la antítesis de la autoestima. La manera en la que podemos demostrar nuestra autoestima y poder personal se representa en los arquetipos asociados con este chakra: el "Guerrero Espiritual" y el "Esclavo del trabajo".
En su estado óptimo, es representada por el arquetipo del Guerrero. Tiene un fuerte vínculo con el sentido de la identidad personal y exige respeto y un tratamiento positivo.
El Guerrero se mantiene firme frente al miedo y es un defensor de la justicia y la seguridad.
El arquetipo del Guerrero sabe quién es, y no renuncia a sus principios cuando se encuentra en medio del cambio, es interiormente fuerte y posee generosidad de espíritu, independientemente de lo que se diga o haga, acepta la realidad y el conflicto, considerándolos una vía hacia la fortaleza.
Entre todas las cualidades que posee, la que más se destaca a la hora de afrontar un cambio es su sólida identidad.
Tienen un sentido bien definido de sí mismos y su ego está intacto, atraen experiencias y personas que las valoran y las fortalecen. Esto es importante, porque entonces serán capaces de gobernar su energía en épocas de crisis y de cambio. No permitirán que ninguna persona ni situación agote sus recursos.
El plexo solar es el centro en el cual son importantes la individualidad, la flexibilidad del ego y la identificación. Sin estas cualidades, trastabillamos en el mundo y nos convertimos en personas susceptibles de ser manipuladas, explotadas y maltratadas. Al vivir sin la obligación de comprometerse con la vida ni de negociar para el propio provecho, tendremos un plexo solar debilitado, haciendo todo lo que nos piden sin decidir si es conveniente para nosotros.
Caemos así en el arquetipo del Esclavo cada vez que perdemos la conexión con nuestra identidad personal. Más aún, si no sabemos quienes somos no hay posibilidad de crecer ni madurar.
Sin un sentido correctamente desarrollado de la identidad personal, que nos permita afirmar lo que valemos, podemos depender excesivamente de las experiencias externas y de otras personas. Podemos buscar la valoración de los demás para sentirnos importantes y valiosos y de este modo no conseguiremos desarrollar una conciencia interna de quiénes somos y cuál es nuestra valía.
Aquellos cuyo plexo solar no funciona adecuadamente son personas egoístas, rencorosas y resentidas con cualquiera que ocupe su lugar. Logran que cualquier acontecimiento creativo se torne en una situación difícil al minar el poder de los que están a cargo del mismo, porque desean ser el foco de atención. Este arquetipo del Esclavo ha vivido a la sombra de los demás durante tanto tiempo que está seducido por el poder y por convertirse en algo especial.
Cuando el poder cae en manos de personas codiciosas, inmaduras e irresponsables, los valores se distorsionan y reina la confusión. Esto atenta contra la salud, la estabilidad y la bondad natural de las personas. Aquellos que no se honran a sí mismos abusan de los demás, porque no comprenden la responsabilidad que supone su posición.

Características del Chakra:

Demasiado abierto:
es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. Produce cólera, excesivo control y adicción al trabajo. Estas personas expresan juicios sobre los demás y se muestran superiores.

Bloqueado:
es cuando el chakra no gira o lo hace muy lentamente. Produce personas que se preocupan por lo que los demás piensan, tienen miedo de estar solas, son inseguras y necesitan que las confirmen constantemente.

Equilibrado: es cuando el chakra gira a la velocidad vibratoria correcta. Son personas que se respetan a sí mismas y a los demás.

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